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martes, 24 de marzo de 2015

Chapter {34}



- ¿Y Marta? - me preguntó ____.

- Quería que la llevara a casa, así que lo hice - ella asintió. 

- Ellos nos están vigilando - dijo Chaz - Tened cuidado, no queremos que vuelva a pasar nada. - dijo agarrando la mano de Paula. 

- Será mejor que salgamos de aquí - dijo Ryan incómodo - Estar aquí no nos hace ningún bien. Cogí la mano de _____ y besé sus nudillos. 

- ¿Cómo estás? - le pregunté. 

- Bien - murmuró - Solo un poco de fatiga, pero ya se me pasará -bostezó y cubrió su boca con su mano. 

- Nos vemos luego - dije mirando a Chaz. Este asintió. Le abrí la puerta del copiloto y a ____ y ella se montó.

- Me gustaría ir a ver a Marta - dijo ella cuando salimos del cementerio - Tengo el presentimiento de que algo no está bien - se movió incómoda en el asiento.

- Nada está bien, cariño - me desvié del camino a casa y me dirigí a casa de Marta. ____ se mordía el labio nerviosa.  Aparqué en frente de su casa y _____ se bajó casi corriendo del coche. La seguí y ella llamó a la puerta. Esta vez la madre de Marta estaba en casa. La saludé y entré con _____ hasta llegar a la habitación de Marta. 

-¿Marta? - preguntó ____ - ¿Puedo pasar? - pegó la oreja a la puerta para ver si escuchaba la respuesta.

- Estará dormida nena - metí las manos en mis bolsillos. ____ me miró y giró el pomo de la puerta poco a poco. Se asomó un poco a la habitación y abrió la puerta. Dejando ver la cama vacía de Marta. Ella frunció el ceño y miró hacia la puerta que estaba cerrada. Llamó a la puerta.

- ¿Marta? Marta, abreme, solo quiero hablar contigo, asegurarme de que estás bien  - mordió su labio nerviosa. 

- Estoy bien - se escuchó un sollozo desde el otro lado de la puerta. 

- Sabes que estoy aquí para lo que quieras. Puedes hablar conmigo - ___ se quitó sus tacones dejandolos a un lado. Me miró mientras que esperabamos una respuesta de parte de Marta. 

-No puedo _____ - se escuchó. Me acerqué más a la puerta - Me pongo a pensar que apenas he pasado tiempo con Chris, y que el tiempo que hemos estado juntos no lo he aprovechado lo suficiente. No le había confesado lo mucho que lo quería y lo importante que era para mi. Y ahora que se ha ido no puedo decirselo - sollozó - No hemos podido hacer ni la mitad de cosas que deseabamos. Como ir a Nueva York, discutir cuantos hijos tendriamos, aunque eso sería después de discutir sobre nuestra boda.  - miré a _____ que tenía sus ojos aguados mientras miraba hacia un punto fijo en la habitación mientras escuchaba - Ya no volveré a escuchar su voz de nuevo... no volveré a mirar sus ojos marrones, y tampoco podré alborotar su pelo y escuchar como se quejaba por eso.Tampoco volveré a escuchar el latido de su corazón mientras que descansaba mi cabeza sobre su pecho. Ni siquiera pude despedirme y decirle una última vez que lo quiero. - Esto verdaderamente estaba oprimiendo mi corazón - Necesito volver a verlo, necesito que me abrace, y que me diga que todo va a estar bien. Necesito escuchar de nuevo sus estúpidas bromas... -aguanté la respiración mientras que _____ limpiaba sus lágrimas. Marta no dijo nada más.

- ¿Marta? - dijo _____ con voz temblorosa.

- La única manera de saber si hay vida después de la muerte es intentar reunirme con él - dijo en voz baja. Pero ambos lo escuchamos. _____ me miró asustada. 

- Marta, abre la puerta - di golpes. 

- Lo siento, simplemente no puedo vivir sin él - _____ se cubrió su boca aguantando un sollozo.

- Marta, abre la puerta, no tomes decisiones precipitadas - giré el pomo de la puerta intentando abrir.

- Justin tienes que abrirla - dijo ______. 

- Marta, háblame - dije mientras forzaba la puerta. Respiré agitado. 

- ¿Que ocurre? - dijo su madre entrando a la habitación.

- Ella dijo que era el fin, y ahora no contesta - dijo _____ nerviosa. 

- Oh dios mio, Marta, Marta - golpeó la puerta a mi lado. 

Apártese - la madre de Marta se echó a un lado y di golpes a la puerta con mi pierna, hasta que la cerradura se rompió. Golpeé mi hombro con la puerta hasta que mi cuerpo cayó hacia dentro del baño, dejándome ver a Marta cubierta de sangre.

- Oh  mi niña - dijo la madre de Marta entrando y abrazando a su hija.

- Llama a un ambulancia - le dije a ____ que estaba mirando la escena en shock - Nena, _____ - me acerqué a ella y la saqué de la habitación cogiendola de sus hombros. Ella me miró con sus ojos abiertos como platos - Llama a una ambulancia - Ella asintió torpemente y la dejé sacando su móvil del bolso. Quité las sábanas de la cama de Marta y las llevé al baño. 

Chapter {33}



Suspiré cuando Esteban se fue. Me dirigí al salón para ver a los tres sentados en el sofá. Me apoyé en el marco de la puerta metiendo las manos en los bolsillos de mis calzonas. Teníamos que hacer algo. Si no solucionábamos esto tendríamos que huir. Miles de cosas se agolpaban en mi cabeza. No debería de haber dejado que las cosas fueron tan lejos. Me sentía mal por haber estado poniendo en peligro a ______ constantemente. - Hay que llamar a Chaz, a Cody y a Chri- me callé. Respiré hondo y lamí mis labios. - Hay que hablar esto. Ryan cogió su móvil y habló con Chaz. Me acerqué a ______ que estaba sentada en una silla. Me cuclillas en frente de ella.

- ¿Cómo estas cariño? - me apoyé en sus rodillas y metí sus pelos detrás de su oreja.

- Estoy bien - susurró. - Todo esto ha sido bastante raro. - sonrió de lado.

- Y tanto - murmuré. - ¿Cómo estás por tu pesadilla? - le pregunté.

- ¿Que pesadilla? - preguntó.

- No suelen acordarse - dijo Cristina sin mirarnos.

- ¿Acordarme de que? - dijo _____ confusa.

- Ayer tuviste una pesadilla y te levantaste gritando. Pueden ser terrores nocturnos.

- Oh, lo siento - murmuró.

- No tienes por qué disculparte.

- Vamos a ir vistiéndonos. Iremos a casa de Chaz - dijo Ryan levantándose. Besé la nariz de ____ mientras me levantaba. Ella anduvo delante de mi hacia la habitación. Cerré la puerta detrás nuestra y pasé mis manos por mi rostro mientras que ____ cogía su ropa y la dejaba encima de la cama. Abrí el armario y cogí unos pantalones vaqueros y una camiseta holgada de mangas cortas celeste. Me quité mis calzonas y me puse los pantalones viendo como ____ se estaba mirando en ropa interior en el espejo. Fruncí el ceño y la observé tocar su abdomen. Me acerqué a ella y nos vi a los dos reflejados. 

- ¿Que ocurre? - toqué su abdomen.

- Está más abultado - lo señaló mordiendo su labio. 

- Es cierto - ella se puso de perfil y pude ver mejor su vientre un poco más abultado. Miedo y alegría se concentraban en mi interior. - Haremos esto bien, cariño. - Me agaché un poco y besé su vientre. ____ suspiró. - Voy a echarte una foto - dije cogiendo mi móvil de la cama. 

- ¿Bromeas? - dijo poniéndose sus pantalones vaqueros
.
- No, cariño. Te haré una foto cada mes, para ver cómo va evolucionando tu vientre - sonreí y ella me miró con sus ojos entrecerrados haciendo una mueca graciosa. 

- Esta bien - dijo al fin. Se puso de lado y le saqué la foto. Miré el resultado y sonreí. 




Antes de subirme en el coche, miré debajo por si había alguna bomba. Después de un rato mirando y no encontrar nada me monté en el coche, donde ya me esperaba ____ montada, ya que se había cansado de esperar y habíamos tenido una pequeña discusión sobre su seguridad. Y al final había hecho lo que le había dado la gana, por lo que se montó.
Arranqué y puse rumbo a casa de Chaz. - Mañana es el entierro de Christian - murmuró _____ mirando por la ventana. 

- ¿A que hora? - le pregunté mientras que estaba pendiente a que Ryan viniese detrás de mi.

- A las 11. - suspiró. - ¿Que te ha dicho mi padre?

- Supongo que lo mismo que a tí - murmuré mirando hacia ambos lados en un cruce.

- ¿Y que opciones tenemos? - volvió a preguntar.

- Nena, deja ya las preguntas - aparqué detrás del coche de Cody.

- No cambias Bieber - dijo molesta saliendo del coche. Sonreí quitando las llaves del contacto y saliendo del coche. Cerré la puerta y guardé las llaves del coche en el bolsillo mi pantalón.
Las chicas se pusieron en el patio a hablar mientras que nosotros nos poníamos en el salón.

- Ha estado Esteban en casa - dije encendiendo mi cigarro. - Ellos tienen sus narices puestas en nuestro asuntos
desde hace un tiempo - dí una calada a mi cigarro. - Ellos saben lo que los Skinhead nos han hecho. Y lo que quieren…. Tenemos que hacer algo.

- Los mataremos - dijo Chaz.

Chasqueé la lengua - No es tán fácil, ellos vendrán a por nosotros. Seremos los principales sospechosos. Ellos quieren meternos entre rejas y esa sería la excusa perfecta. Como he dicho antes, ellos saben lo que los Skinhead nos han hecho, y lo que quieren. Si matamos a los Skinhead por el territorio, nos metan entre rejas.

- Ellos no nos pillaran - dijo Chaz. - Lo hemos hecho otras veces.

- ¡SACA TU CABEZA DE TU CU.LO CHAZ! NO ES TAL FÁCIL. No voy a permitir que alguien vuelva a morir. No voy a poner a mi chica de nuevo en peligro. Creo que ya ha bastado con la muerte de Christian.

- ¡¿Eres idio.ta?! ¿Pretendes dejar todo lo que hemos conseguido? No, simplemente no podemos hacerlo - negó con la cabeza.

- No quiero dejarlo maldita sea - escupí - Solo estoy intentando buscar una solución.

- No podemos tirar tantos años por la borda - dijo Cody tocando su barbilla.

- Pero no podemos seguir con esto. - Ryan se encendió otro cigarro.

- Pensaremos en algo - susurró Chaz pasándose las manos por su rostro. Miré por las puertas transparentes hacia el patio. Miré  el perfil de _______. Ella mordía su labio, preocupada. - Haremos algo inteligente. Simplemente no pueden salirse con la suya tan fácilmente. No lo permitiré. Estamos perdiendo poder. No podemos permitir eso.

- Deberíamos haber acabado con ellos ante - escupió Cody.

- Maté al jefe, no pensé que ellos volvieran - dije confuso - Se supone que deberían volver de donde han venido.

- No entiendo por qué quieren Stratford - dijo Ryan - Esto siempre ha sido de Parker.

- Solo quieren hacernos caer - dijo Cody.

- No lo permitiremos. - dijo Chaz.

- ¿Y Bruce y sus chicos?  - pregunté.

- Ellos vienen la semana que viene - Chaz bebió de su cerveza.

- Espero que no sea demasiado tarde - dije mirando a _______
.
- Pensaré en algo pronto, y en lo mejor para todo - dijo Chaz dando por terminada la conversación.



Me vestí con un traje de chaqueta negro. Cuando terminé de peinarme me dirigí a la habitación donde ______ se ponía sus gafas de sol en el pelo. - ¿Lista? - le pregunté. Ella me miró y asintió. Esperamos en la entrada a Ryan y a Cristina. _____ no me había preguntado en qué quedamos los chicos y yo ayer, cosa que me sorprendió.

El camino al cementerio fue silencioso. Aún no me podía creer que Christian ya no estaba con nosotros. Lo conocía desde que teníamos 16. Él era un buen chico, no se merecía esto.  Suspiré con pesadez cuando aparqué en el cementerio. _____ se bajó y yo con ella. Cerré el coche y metí la llave en mi bolsillo. ______ cogió mi mano y nos dirigimos a donde ya estaban la mayoría de personas. Marta estaba sentada en una silla. Sus ojos los cubrían unas gafas de sol y llevaba un pañuelo en su mano. _____ soltó mi mano y fue hacia ella, agachándose a su altura y abrazándola.

- Hola - escuché una voz. Me giré para ver quien era y me encontré a Caitlin. Ella tenía sus ojos rojos e hinchados, y como Marta, llevaba un pañuelo blanco en su mano.

- Hola, ¿Cómo estás? - le pregunté. Ella reprimió un sollozo y asintió. Se acercó a mi y me abrazó. La abracé mientras que ella lloraba en mi hombro. 

- ¿Por qué Justin? - me preguntó entre sollozos.

- No lo se, Caitlin - intenté mantener la compostura. Ella se separo de mi y la miré. 

- Lo siento - murmuró.

- No - negué con la cabeza - No tienes que disculparte, lo nuestro pasó hace mucho. Pensé que eramos amigos. - ella me miró con dolor y asintió lentamente. Miré hacia atrás para ver a _____ mirándonos. Después de aguantarme la mirada intentó sonreírme pero le salió una mueca. Suspiré y me dirigí hacia ella, que estaba al lado de Marta.

- Hola Marta, ¿Cómo estás? - la abracé. Ella asintió

- Gracias - dijo con hilo de voz. Me puse de nuevo de pie y cogí la mano de _____. El coche fúnebre llegó. Marta se puso en pie y la ayudé soltando la mano de ____. Rodeé a Marta de la cintura y cogí una de sus manos para mantenerla estable mientras sentía que sus piernas temblaban. Miré a ____ agarrarse de Jennifer mientras mordía su labio inferior.Marta sollozó y tembló a mi lado. Pusieron el ataúd en frente nuestra y el cura empezó a hablar. No prestaba atención. Mis ojos volaban hacia todos lados intentando buscar algo extraño. Estábamos alerta. Sentí la mirada de Cody sobre mi, lo miré y este me señaló con su cabeza. Miré a donde me había señalado y pude ver a dos hombres vestidos de negro alejados, mirando el funeral. Fruncí el ceño y lo miré de vuelta. Iba a hacer algo pero sentí Marta caerse en mis brazos.

- Hey Marta - susurré. Ella negó con la cabeza mientras que sus piernas le fallaban. La cogí en peso. - Me la llevaré de aquí - le susurré a _____. Ella asintió limpiándose las lágrimas. Marta empezó a llorar en mi pecho agarrándose de mi chaqueta con rabia. - Tranquila - intenté que se calmara. Cuando estuvimos a punto de salir del césped me senté allí con ella en brazos. Dejé que llorara y suspiré. 

- No lo entiendo - sollozó - ¿Por qué simplemente no podemos ser felices?

- Me pregunto lo mismo - suspiré. 

-¿Puedes llevarme a casa? - preguntó.

- Claro - ella se levantó de encima de mi y limpió sus lágrimas derrotada. La ayudé a subirse en el asiento del pasajero y la llevé a su casa. Asegurándome de que estaba bien. Cuando la dejé acostada en su cama volví al cementerio, donde todos me esperaban. 

Chapter {32}



Justin lloró mientras me abrazaba. Unas cuantas lágrimas salieron de mis ojos mientras tocaba el pelo de Justin, consolándolo.

- No puedo creer que ya no esté _______. Él era como mi hermano y se ha ido, lo han matado - sollozó. Sentí un dolor en el pecho. En ese momento me di cuenta de que tenía que ser fuerte por los dos.

- Vamos a la cama cariño - le dije dulcemente limpiando mis lágrimas. Justin se levantó y quitó sus brazos de mi cuerpo. Eché las mantas hacia atrás y Justin se acostó.

- Voy a por un vaso de agua, ¿Quieres uno? - le pregunté cuando se tapó.

- Si, y traeme una pastilla para la cabeza por favor. - asentí y salí de la habitación. La puerta de la calle se abrió dejando ver a Ryan destrozado. Sin hablar se fue a la habitación. Cristina cerró la puerta de casa y suspiró. Ambas nos metimos en la cocina.

- Esto me supera ______ - dijo Cristina cogiendo dos vasos.

- Coge dos mas - le dije mientras sacaba la botella del agua del frigorífico.

- No dejo de pensar en Marta - lamió sus labios intentando controlar sus emociones. - Y en la familia de Christian - limpió una lágrima. - No nos merecemos esto, no hemos hecho nada malo - Mi labio inferior tembló - Pienso en que pasaría si hubieramos sido Ryan y yo. - negó con la cabeza. - Podríamos haber sido cualquiera. Tenemos que parar esto antes de que pase algo más. Creo que ya tenemos suficiente con esto - suspiró y limpié una lágrima que salía de mi ojo izquierdo. Cristina se llevó dos vasos de agua a su habitación y yo los llevé a la mia. Dejé mi vaso en mi mesilla y me dirigí al lado de Justin.

- Justin cielo - lo llamé. Él abrió los ojos - Tómate la pastilla - Él se incorporó un poco, cogió la pastilla, se la metió en la boca y bebió un poco de agua.

- Gracias - murmuró y se volvió a tender. Suspiré y después de beber un poco de agua me acosté y abracé a Justin por la espalda sintiendo su calor.

Todo estaba oscuro, corría sin mirar atrás. Sentía el pánico correr por mis venas haciendome jadear. Sentí pasos detrás mía. Un agarre fuerte por mi cintura me hizo gritar. Taparon mi boca y pataleé. Empezé a tener ansiedad. Necesiraba librarme de ese agarre. 
Cerré los ojos debido a la claridad que ahora había en la habitación. Habían encendido unas luces de neon. Abrí mis ojos con dificultad y vi a Justin. Estaba de pie, sus brazos estaban en alto. Sus muñecas amarradas a una cuerda que colgaba del techo. Estaba lleno de sangre.
- Solo queremos que lo veas morir - susurró una voz en mi oido que hizo que me estremeciera. Un hombre al que no pude verle la cara sacó una navaja, o no, era un cuchillo, y lo apuñaló. Sollocé en la mano de ese hombre mientras mis lágrimas me nublaban la vista. Volvieron a apuñalarlo y grité del dolor que sentía en mi pecho. “


Narrado por Justin

Un grito de ______ me  hizo practicamente saltar de la cama. La miré asustado, ella tenía sus ojos cerrados. Cristina entró en la habitación corriendo. 
- Despiertala - dijo Cristina por encima de los gritos de _____. Ella se retorcía en la cama mientras gritaba y lloraba dormida.

- ______, - la moví - Nena. - Ella seguía gritando. Me puse de rodillas en la cama y la moví de sus hombros . - ______, ______ despierta - la zarandeé. Ella se despertó sobresaltada .

- Las manos - me avisó Cristina. Sujeté las manos de _____ al querer pegarme. Se veía desorientada, su respiración era agitada y estaba sudando. Sus ojos estaban abiertos y respiraba con dificultad. - Háblale - susurró Cristina. Miré a ____ que estaba en shock.- Tranquilizala.

- Nena - la solté de sus muñecas y la cogí de sus mejillas respirando un poco agitado por todo esto. - Soy yo, estoy aquí - Ella se abrazó a mi sollozando. La sujeté contra mi pecho. Cristina me dejó un paño mojado en la mesilla de ____. - No te acuestes, tengo que hablar contigo - le dije a Cristina. Ella asintió y se fue de la habitación. Tendí a ____ a mi lado mientras la abrazaba. - Solo ha sido una pesadilla nena - besé su frente. Ella se agarró más a mi. - Te quiero. - susurré. 
Cuando escuché la respiración pausada de _____ me deshice con cuidado de su agarre y salí de la cama. Pasé mi mano por mi nuca y me dirigí a la cocina, donde estaba la luz encendida. Cristina estaba tomándose un vaso de leche.

- Terrores nocturnos - dijo. Me apoyé en la encimera. - Le ha estado ocurriendo desde que… casi muere- suspiró. - Trastorno por estrés postraumático. Todo lo que le ha pasado, algún día tendría que afectarle, y ha llegado ese día. - suspiré y froté mi rostro.

- ¿Qué se puede hacer? - me crucé de brazos.

- Pues no lo sé. ¿Has pensado en que vuelva a  la sicó loga que tuvo cuando la secuestraron? - ella dejó el vaso encima de la encimera. 

- La verdad es que no se me había pasado por la cabeza - pasé una mano por mi pelo. - Hablaré con ella. - Cristina asintió.

- Buenas noches, Justin - salió de la cocina. 

- Buenas nochces - murmuré. Después de refrescarme en el baño volví a la cama, donde _____ dormía ahora pacíficamente. Me acosté e intenté dormir.



La claridad hizo que abriera los ojos. Miré a mi lado y ______ no estaba. Pasé una mano por mi rostro y me levanté mientras bostezaba. Me estiré y me puse unas calzonas. Salí de la habitación y llegué al salón. Donde vi a ____ sentada en uno de los sofás al lado de Cristina. Ryan estaba de pie andando de un lado a otro y Esteban estaba con otro compañero sentado en el sofá de al lado de _____. 

- Justin - dijo Esteban. Asentí en forma de saludo. 

- ¿Que ocurre? - dije mirando que venía vestido de uniforme. 

- Me he enterado de lo que le pasó a mi hija - sentí un dolor atravesar mi pecho. - Y he venido a verla, y quería hablar contigo, Justin. - Miré a ____ y esta miró hacia abajo. 

- Claro, vamos a la cocina - fruncí el ceño y miré a Ryan intentando saber que pasaba. Este me miró sin expresión en su rostro. Lo seguí hasta la cocina y cerré la puerta.  Esperé a que hablara. 

- Estamos investigando la muerte de Christian Beadles, pero me imagino que ustedes lo sabéis ¿no? - tensé mi mandíbula. No necesitaba estaba mi.era ahora. - Sabemos que los Skinhead han estado haciendo y deshaciendo a su antojo en Stratford. Me sorprende que no hayáis atacado ya. - Miré hacia otro lado suspirando. - Lo que más me sorprende es que Parker y Steve hayan abandonado la ciudad. Eso si que son buenas noticias. Pero ahora mi pregunta ¿Qué os retiene aquí? ¿El poder? ¿Crees que eso vale la pena? ¿Crees que vale la pena poner a las personas que queréis en peligro? Ya ha muerto uno de ustedes. ¿Cuántos más tienen que morir Justin? Le he dado esta misma charla a mi hija y a los otros dos. Por mucho que haya pasado con mi hija, lo sigue siendo, y no quiero que muera por que tomes la decisión equivocada, sé que no quieres dejar todo lo que habéis formado aquí. Tu vida como criminal. - recalcó esas palabras - ¿Pero prefieres que tu hijo crezca sin un padre? Acabarás muerto o en la cárcel si no juegas tus cartas bien, y no te estoy diciendo esto como policía Justin, si no como suegro. Un hombre que aunque le haya hecho daño a su hija, no quiere perderla, y no quiere verla mal. Nunca se os ha podido acusar de todo lo que habéis echo, sois bastante buenos. - admitió. Junté mis labios en una fina linea. 

- Sé que lo que estamos haciendo no es la mejor forma. Mal.dita sea, no se que hacer. 

- No puedes matar a Arthur Flint, simplemente todos sabrían que seríais ustedes, sería un suicidio - fruncí el ceño al escuchar ese nombre - El que lleva todo el tema de los Skinhead. El “cabezilla” de la banda. Ellos deberían de estar en la parte oeste de Canadá, no en Ontario.

- Ellos querían a Susan, la hija de Parker. - me serví un poco de café. - ¿Quieres uno? - le ofrecí.
- Por favor - le serví una taza de café y se la dí. Necesitaba ese café para despejar mis ideas, y despertarme del todo. 

- Ya sabemos lo de Susan, pero supongo que eso era un motivo para entrar más en el territorio. No quiero que la guerra de bandas vaya a peor, ni yo ni toda la comisaría. Dejé que hicieras y deshicieras cuando secuestraron a mi hija, por que sabía que tú tenías más contactos en ese mundo que yo, y te agradezco que la salvaras. Pero esto es diferente. 

- A veces pienso que no solo quieren Stratford - murmuré. 

- ¿A que te refieres chico? - bebió un poco de café. Miré a la nada pensando.

- Ellos querían matar a ____ para llegar a mi, para hundirme y que toda la resistencia acabara, pero a veces pienso que no solo es eso. Ellos verdaderamente quieren acabar con nosotros. 

- ¿Por qué querrían mataros? - negué con la cabeza intentando recordar algo que les hayamos hecho. 

- No lo se - bebí un poco de café, y entonces me dí cuenta de que esta situación era bastante rara. Se supone que Esteban quería meterme en la cárcel, y por alguna extraña razón estaba hablando “amistosamente” conmigo. Su móvil sonó. Él lo miró y terminó de beberse su café.

- Tengo que irme, espero que pienses sobre esto, y que toméis la decisión correcta.

- ¿Por qué ese interés repentino en que salvemos nuestro trasero? - crucé mis brazos debajo del pecho.

- Por que espero que cuides a mi hija y a mi nieto. No dejes que les pase nada. Ahora está en tus manos protegerlos. Yo no puedo hacer nada, ella eligió esto. - Asentí sintiendo cómo algo me incomodaba por dentro, me estaba empezando a sentir mal por todo esto. 

viernes, 6 de marzo de 2015

Chapter {31} maratón 5/5



Narrado por _____


- ¿Si? - contestó Justin. Escuché al otro lado de la línea unos sollozos.

- Es Christian - escuché la voz de Marta. - Le han disparado - miré a Justin con el corazón en un puño. La cara de Justin palideció. 

- ¿Donde estás? - le preguntó Justin acelerando. Tuve que agarrarme al asiento debido a lo brusco que estaba conduciendo. Colgó y tiró el móvil. 

- ¿Está bien? - susurré sintiendo como mis ojos se aguaban. 

- No lo se, ella está en el hospital, esperando a que le digan algo. Él está grave. - mordí todo mi labio inferior reprimiendo un sollozo. Me agarré a la puerta mientras que Justin conducía por las calles a toda velocidad. 

- Se que quieres llegar lo antes posible, créeme, yo también lo quiero, pero vas a terminar matándonos como sigas conduciendo así.

- ¿No te fías de mi? - me echó una mirada fugaz.

- De ti si, de quien no me fío son de los otros coches y de que la policía esté por aquí y lleguemos más tarde al hospital por ser imprudentes. - Justin gruñó y redujo la velocidad.Respiré un poco más tranquila. Aparcamos y bajamos del coche. Justin lo cerró cuando cerré mi puerta y cruzó la calle para llegar a la entrada del hospital. Miró hacia atrás ya que no me encontraba a su lado. Me quité los tacones y corrí a su lado.

- Nunca te acuerdas de que llevo tacones - susurré. 

- Lo siento - cogió mi mano y tiró de mi hacia el hospital. 

- Dice que estaba en la planta primera. - subimos por las escaleras hacia esa planta y miramos a ambos lados hasta que vimos a Marta sentada en una silla, sus pelos rizados estaban recogidos en una cola y en sus manos aguantaba un pañuelo de papel blanco. Solté la mano de Justin y me dirigí hacia ella. Levantó la vista, se levantó y me abrazó. La abracé con fuerzas mientras la sentía romperse en mis brazos. Ella comenzó a llorar.

- Tranquila - acaricié su espalda - Todo irá bien - ella lloró más fuerte. Sentí un brazo a mi alrededor y miré que era Jennifer, que me miraba con tristeza. Marta la vio y la abrazó. Miré a Cody y a Justin que estaban con las manos metidas en los bolsillos mirando la escena. Paula, Chaz, Ryan y Cristina no tardaron en aparecer por las puertas. Ellas fueron a abrazar a Marta y Chaz y Ryan miraron a Justin y Cody.

Cuando Marta estuvo más relajada contó lo que había pasado. - Íbamos a casa de sus padres, y yo le dije que por qué no cogíamos mi coche, que hacia días que no lo movíamos. El aceptó y cuando llevábamos unos cinco o diez minutos en la carretera escuchamos un tic tic tic - limpió una lágrima que rodó por su mejilla - Entonces saltamos del coche y explotó. Un coche se paró detrás nuestra viendo lo que había pasado, pero ese hombre llevaba un arma, apuntó a Christian y él me dijo que corriera, Cuando escuché un - reprimió un sollozó - disparo salí a correr y cuando miré hacia atrás Christian estaba en el suelo y ese hombre me perseguía. - limpió sus lágrimas y yo las mías. - Sentí que me cogió y después solo recuerdo estar en el suelo, y los médicos intentando de despertarme. - susurró.

- ¿Justin? - escuchamos la voz de una mujer. Todos miramos a la dueña de esa voz y vimos a una mujer rubia, con el pelo corto, a su lado un hombre moreno y una chica castaña, que podría ser de la edad de Justin.  Justin soltó mi mano y se puso de pié. 

- Hola señora Beadles - la saludó abrazandola.

- ¿Que le ha pasado a mi hijo? - lloró ella.

- Es complicado - dijo Justin tocandose la nuca. Parece que habían puesto un explosivo en el coche de su novia, él gracias a dios se dio cuenta y pudieron saltar del coche antes que explotara, pero después le dispararon. - su voz disminuyó. La señora Beadles se abrazó a su marido, que se estaba secando unas lágrimas y la que supongo que sería la hermana de Christian limpió sus lágrimas con un pañuelo blanco. No escuché nada más. Simplemente desconecté, mirando al frente, mientras que muchas ideas cruzaban mi cabeza. ¿Y si nos hubiera pasado a nosotros? Estaba totalmente aterrorizada de que algo más pudiera pasar. -¿_____? - Justin llamó mi atención. Miré hacia él un poco confundida. 

- Ella es  mi prometida - le dijo a la Señora Beadles. Ella sonrió y me abrazó. Recibí extraña su abrazo.

- Me alegro de que Justin haya asentado la cabeza, encantada de conocerte. - sonrió a pesar de sus lágrimas. 

- Igualmente - sonreí. Sentí a alguien mirándome y me giré para ver a la hermana de Christian mirándome con ¿dolor? Fruncí el ceño y aparté mi mirada. Volví a sentarme cuando la señora Beadles me dejó para ir a saludar a Marta, o mejor dicho, a conocerla. Justin se sentó a mi lado y cogió mi mano. 

- Luces cansada - acarició mi mejilla y cerré los ojos ante su tacto. 

- Estoy bien - lo miré y le sonreí a medias. - Creo que necesito ir al baño - me levanté y me puse los tacones para no andar descalza. Justin dejó ir mi mano y me dirigí al final del pasillo, donde estaban los servicios.  Me apoyé en el lavamanos y miré mi rostro en el espejo. La verdad es que lucía completamente agotada. Abrí el grifo y mojé mis manos en el agua, después eché un poco por mi nuca. Cerré los ojos y suspiré. Cuando los abrí me vi detrás mía a la hermana de Christian.

- Oh dios - me giré con la mano en el pecho - me has asustado - susurré. 

- Lo siento, no era mi intención - se disculpó. Soy Caitlin, la hermana de Christian - tendió su mano y yo la estreché.

- Un placer conocerte, yo soy _____ la ... 

- Prometida de Justin, si - hizo una mueca. 

- Si - susurré. 

      - Yo... - empezó - no lo entiendo - alcé una ceja. - ¿Que tienes tú que no tenga yo? - me miró de arriba abajo intentando de entender. - Él me dejó por que no quería que viviese en su mundo, no quería ponerme en peligro. Y ahora apareces tú, y... lo cambias todo. Él se merece a alguien como yo - negó con la cabeza. - Bueno, lo siento, es solo que estoy un poco confundida. 

- ¿Hace cuanto pasó eso? - le pregunté. 

Ella sonrió al recordar - Cuando teníamos 17 años. Él estaba entrando en este mundo, y me dejó. Teníamos tantos planes juntos. Nos amábamos tanto - limpió una lágrima. - No entiendo por qué contigo si, y conmigo no - susurró. 

- ¿Aún lo amas? - le pregunté.

- Como el primer día - me miró antes de irse.
¿Así que Justin si había tenido una relación? ¿Y la dejó ya que se estaba metiendo en este mundo y no quería ponerla en peligro? Suspiré y me dirigí de nuevo a donde estaban todos.

Musica aqui . 

Pero algo había pasado. Marta estaba llorando en el suelo mientras que Chaz y Ryan intentaban levantarla. Jennifer lloraba en el pecho de Cody y Cristina y Paula lloraban sentadas en las sillas. Miré a Justin que estaba abrazando a Caitlin mientras que esta lloraba. Justin apretaba su mandíbula mientras que sus ojos estaban aguados. No podía ser.

- ¿Que ha pasado? - les pregunté a Paula y a Cristina.

- Él ha muerto - susurró Paula. 

- Oh, vamos - dijo Christian levantando las persianas de mi habitación - Se acabó el dormir vampiro, vamos a tomar el sol - me destapó y me acurruqué en mi cama.

- No quiero, vete - murmuré tapando mi cabeza con la almohada. 

- Arriba _____ - tiró de mi almohada y yo la agarré con más fuerza - ¿Te vas a llevar hasta que venga Justin encerrada? ¿Cuatro años aquí metida? Vas a parecer un fantasma de lo blanca que vas a quedar - reí y dejé de tirar de la almohada haciendo que él se desestabilizara y casi cayera hacia atrás.

- Lo siento - dije sentándome en la cama. - Es solo que... - me encogí de hombros. 

- Lo sé, venga, vístete, te llevaré a darle de comer a los gatos. - dijo muy convencido.

- ¿A los gatos? - lo miré confusa mientras que una sonrisa se dibujaba en mi cara.

- ¿He dicho a los gatos? Quería decir a los patos - reí. 

- Lo siento, me dan miedo los patos, pero podrías invitarme a un frapuccino en starbucks. "

" - ¡Claro que no! - fruncí mi ceño

- Si - dijo él bebiendo su frapuccino.

- No 

- Si 

- No - él me miró y movió lentamente sus labios.

- Si - fue a dejar el vaso en la mesa pero cayó al suelo, haciendo que la tapadera del vaso se abriera y llenando las cortinas, la pequeña mesa, el suelo y el sillón. Los dos nos miramos y solté una carcajada. - ¡No te rías y ayúdame! - dijo mirando hacia todos lados vigilando que no viniera nadie"

Sentí algo de mi romperse. Lágrimas empezaron a salir de mis ojos y mordí todo mi labio inferior para reprimir un sollozo para llorar en silencio. Me senté al lado de Paula y esta me abrazó. 

- No puede haberse ido - susurré. Escuché los sollozos de Marta en voz alta. La miré y estaba tirada en el suelo llorando mientras que unos médicos la aguantaban y le pinchaban en el brazo, supongo que un calmante. 

- Le han dado cerca del pulmón - me dijo Cristina. - Los padres de Christian han entrado a verlo. Limpié las lágrimas que salían sin cesar de mis ojos y sollocé en voz baja. 


- ______, cariño - miré a Justin que estaba de cunclillas en frente mía, apoyado en mis rodillas. Sus ojos estaban rojos.  - Vamos a casa - asentí lentamente y me levanté con ayuda de Justin. Me quité los tacones y los sujeté en mi mano

. Estaba demasiado cansada, y aún estaba en shock. Simplemente no podía admitir que Christian ya no estaría más con nosotros. Que no nos haría reír con sus bromas. Que no me ayudaría a hacerle bromas a los demás. - sonreí débilmente mientras recordaba cómo le habíamos gastado una broma a Chaz.

El camino a casa se hizo bastante largo. Ninguno de los dos dijo nada. Y la verdad es que no tenía nada que decir. Cuando llegamos a casa salí de mi vestido y lo dejé en una silla. Me puse una camiseta de Justin y me fui al baño mientras Justin se cambiaba. Miré mi rostro en mi espejo y me estremecí al recordar a Marta. Abrí el grifo y lavé mi cara, haciendo que el maquillaje se fuera, aunque no del todo. Froté con una pequeña toalla debajo de mis ojos para quitar el rimel corrido. Recogí mi pelo en una cola y lavé mis pies. Cuando estuve lista salí del cuarto de baño y me encontré a Justin sentando en el borde de la cama. Con sus codos apoyados en sus rodillas y sus manos cubriendo su cara. Me acerqué a él poniéndome enfrente suya. Acaricié su pelo y él me miró con dolor en sus ojos. Me abrazó acercándome a él, rodeando mi cintura con sus brazos. Lo rodeé por sus hombros tocando su pelo. 

Chapter {30} maratón 4/5



- ¿A donde vamos? - le pregunté a Justin cuando salimos de casa. Èl me dió una chaqueta suya antes de salir y me la puse.

- Bueno, quiero dar una vuelta - se encogió de hombros.

- Oh, está bien - le sonreí. Cogió mi mano y caminamos hacia el ascensor. No me podía creer lo que había sucedido hace unos momentos. Sincermante, estaba emocionada. Saber que se tomó todas esas molestias por hacerme sentir bien….
Me agarré a su brazo. Justin metió sus manos en los bolsillos y salimos fuera del ascensor.

- Te ves preciosa hoy _______ - me sonrojé. - Bueno, no solo hoy - me guiñó un ojo. Me abrió la puerta del coche y entré sonriendole.  Justin se montó y puso la radio para tener un poco de musica de fondo.

- ¿Me vas a decir donde vamos? - le pregunté.

- No - cogió mi mano y entrelazamos nuestros dedos.

- ¿Por qué? ¿Sabes que soy muy curiosa?

- Lo sé cariño, eso no me hace falta que tu me lo digas - bufé.

- No es que no me gusten las sorpresas, me encantan que me sorprendan, pero me voy a morir de la impaciencia. Si me muero, será tu culpa. - después de decir eso pensé en lo que dije " Si me muero, será tu culpa" . Justin apretó el agarre en mi mano. - Sabes que no me refería a todo esto. - murmuré.

- Lo sé, pero eso es cierto, _______. Si algún día llega a pasarte algo… - negó con la cabeza intentando despejar esos pensamientos de su mente. - yo… no podría seguir viviendo _____. No me lo perdonaría.

- Oh vamos Justin, no digas eso. ¿Y si muero en un accidente? No sería culpa tuya.

- No _______. Simplemente no podría vivir sin ti. - soltó mi mano y la pasó por su pelo.

- ¿Y que pasa si me pasa algo? ¿Dejarás al bebé sin familia? - me estremecí ante esa idea. Justin aparcó a un lado, en el arcén. Me di cuenta que estabamos en una de las carreteras que iban para el lago Laverne.  - ¿Justin? - él miraba hacia el frente. Apretando las manos alrededor del volante haciendo que sus nudillos se vieran blancos. - ¿Estás bien? - me preocupé.

- No vuelvas a decir eso - murmuró con la mandíbula apretada. - No morirás. Nadie lo hará. Seremos una familia feliz ________ después de que eliminemos a los skinhead intentaré acabar con esta Oops. Nos iremos de Stratford, escaparemos a otra ciudad de Canadá o a Estados Unidos. No me importa. Quiero dejar todo esto atrás y empezar una nueva vida. Quiero que tengas la oportunidad de cumplir tu sueño. De salir de aquí, de tener tu propio cuento de hadas. Te lo mereces y estoy haciendo poco para dártelo.

- Solo con tu amor haces mi cuento de hadas, Justin - susurré y toqué su mejilla. Justin se relajó ante mi tacto y cerró los ojos. - ¿Sabes algo?

-¿Mmm? - puso su mano sobre la mía.

- No quiero un cuento de hadas, Justin. - él abrió los ojos y me miró - Solo te quiero a ti - sonreí. - No quiero ninguna especie de príncipe en mi vida, tú haces tu trabajo de novio muy bien - sonreí. Justin sonrió de lado y besó mis nudillos.

- Te quiero - susurró.

- Yo también - sonreí. Él móvil de Justin sonó. Él lo sacó de su bolsillo y miró extrañado.

Narrado por Marta

- ¿Lista? - me preguntó Christian. Cogí su mano.

- Si, lista y nerviosa - sonreí nerviosa.

- Todo saldrá bien, mis padres no son tan malos - asentí sintiendo los nervios en mi estómago. Íbamos a una barbacoa de su familia, así que no íbamos tan arreglados. 

- Cojamos mi coche, hace unos dias que no lo muevo - señalé mi coche aparcado.

- Esta bien - nos dirigimos a mi coche y le di las llaves para que conduciera.

- Pensé que ibas a conducir tú - me dijo montándose.

- Me gusta mirarte - me monté y le sonreí.

- Oh - Christian arrancó y nos dirigimos a casa de sus padres. - Así que… ¿te gusta mirarme eh? - me miró de reojo con una sonrisa pícara en sus labios y me sonrojé. Le di un pequeño golpe en el brazo.

- Cállate - murmuré con la boca pequeña y miré por la ventana.

- Mis padres no saben a lo que me dedico - lo miré y lamió sus labios. 

- Tranquilo, no diré nada - alargué mi mano y empecé a tocar su nuca. 

- Nena, me desconcentras - murmuró.

- Lo siento - sonreí, pero no paré. - ¿Cómo le habrá ido a Justin y a _____? - pensé en voz alta.

- Pues supongo que esa gente ya estarán follan… 

- ¡Christian! - le regañé interrumpiendolo. - Que poco romántico.

- Oh, lo siento nena, entonces ellos estarán haciendo el amor, ¿te vale así? - me miró.

- Si, me vale así. - sonreí. Christian frunció el ceño. - ¿Que pasa? 

- Shhh - quité mi mano de su nuca y la dejé sobre mi regazo.  - ¿Escuchas eso?  - fruncí el ceño y e intenté escuchar algo.

- No - hice una mueca. La cara de Christian se puso blanca, más blanca de lo que ya era. - ¿Que ocurre? 

- No te alarmes, pero creo que te han puesto una bomba debajo del coche. Mi corazón se paró.

- ¡¿QUE?! ¿Estas bromeando? - dije rápido.

- No, escucha - puse mi oído. Tic, tic, tic, tic. Me sentí desfallecer.

- ¿¡Que hacemos?!  - dije nerviosa - Christian!

- ¡QUE NO TE ALARMES TE DIJE! - me gritó. - Saltemos.

- ¿Que?! - abrí mis ojos como platos.

- ¡Que saltes del coche! - me gritó. Mi corazón bombeaba con fuerza y sentía un cosquilleo por todo mi cuerpo de los nervios.

- ¡¿PERO ESTAS LOCO?! ¿Como voy a saltar? - alcé mis manos.

- ¡MARTA, FUERA DEL PU.TO COCHE AHORA! - redujo la velocidad

- No puedo hacerlo - jadeé poniendo mi mano en la manilla de la puerta. 

- Salta, ahora cariño, no queda tiempo. 

- ¿Y como lo sabes? - jadeé.

- Lo sé, tu solo salta.

- ¿Y tu? - lo miré.

- Lo haremos los dos a la vez - nos quitamos los cinturones y Christian puso una mano en el manillar. Respiré hondo nerviosa.

- Una… dos..

- No puedo hacerlo - mordí todo mi labio inferior.

- Salta Marta. No saltaré hasta que tu no lo hagas, si morimos lo haremos los dos. - Siguió manejando el volante.  Reprimí un sollozo y abrí la puerta y sin pensármelo dos veces salté. Sentí mi respiración fallar y el asfalto haciéndome daño en mis rodillas. Escuché una explosión y cubrí mi cabeza con mis manos cuando dejé de rodar.  Respiré con dificultad sin ser capaz de levantar la cabeza del miedo.

- Marta, Marta - escuché la voz de Christian llamándome. Me zarandeó pero empecé a llorar. - Nena - Christian me levantó y me abrazó. Un coche paró. 

- ¿Estáis bien? - escuché la voz de un hombre.

- Si, estamos bien - dijo Christian.

- Menos mal que habéis saltado.- miré a ese hombre y rebuscó detrás de sus pantalones. Sacó un arma. Christian y yo nos levantamos. Él me puso detrás suya. Miré aterrorizada al hombre con el arma. Me agarré de la chaqueta de Christian asomando un poco mi cabeza por su brazo.

- Corre - susurró. Lo demás todo fue rápido. Escuché un disparo, Christian gimió de dolor y yo empecé a correr mientras lloraba y miraba hacia atrás viendo a Christian en el suelo. El hombre con el arma empezó a correr detrás mía. Sentí su agarre en mi cintura grité y pataleé.
Varios coches pasaron y redujeron la velocidad. Llamarian a la policía. Sentí un golpe en mi cabeza.