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viernes, 18 de julio de 2014

Chapter ♥ {30}



Narrado por ___________.

Miré la hora en mi móvil, llevaba cerca de una hora esperando a Justin en el mismo sitio donde me habia dejado. Suspuse que habia ido a hacer “negocios”. Pero, ¿Tanto tiempo?. Decidí salir de la disco, salí de la discoteca cogiendo antes mi chaqueta del guardaropa.
Me fuí a donde Justin tenía el coche aparcado, me puse mi chaqueta y me apoyé en el capó del coche. Saqué de nuevo mi móvil y volví a llamarlo. No me lo cogia, suspiré frustrada.
Moví el pié con impaciencia dando golpecitos en la acera.
A los 15 minutos mi móvil sonó.
Lo cogí.
- ¿Donde estas? - escuché la voz de Justin.
- A fuera, en el coche - le colgué.
Al cabo de un minuto escuché unas pisadas que se dirigian hacia a mi. Miré hacia mi derecha y vi a Justin caminando hacia mi. Su pelo estaba desordenado, se paso la mano por el mientras llegaba hacia mi.
- ¿Que haces aqui a fuera? - me preguntó. Miré su cuello donde tenía una marca.
- Quiero que me lleves a casa - me levanté del capó.
- ¿Por qué?
- Solo llevame por favor, no me encuentro bien - rodeé el coche, Justin lo abrió y entré. Él entró suspirando. Cuando nos pusimos en marcha, Justin no dejaba de mirarme de reojo, miré por la ventana.
- ¿Me vas a decir por qué ese cambio repentino a querer irte? - dijo cuando estabamos llegando a casa.
- Estoy muy cansada, solo eso - murmuré.
Justin frenó para aparcar y antes de que moviera el coche me quité el cinturón y bajé. Escuché a Justin maldecirme. Saqué las llaves del bolso y cuando llegué a la puerta del portal abrí y entré. Aun no me podía creer que me hubiera dejado esperando una hora para tirarse a otra. Pulsé el botón del ascensor varias veces, pero no hacia señal, entonces leí un papel en blanco donde ponia ” AVERIADO”
- Estupendo - murmuré. Me quité los tacones y cuando empecé a subir los escalones la puerta del portal se abrió.
- Eh, ¿Es que estas loca? - Justin caminó rapido hacia a mi. Subí los escalones rapida pero él me alcanzó cuando iba a empezar a subir los escalones para subir a la segunda planta. Tiró de mi brazo y me acorraló en la pared.
- ¿Que co.ño te pasa? - masculló entre dientes. Lo empuje con fuerza pero el se resisitió.
- Lo siento, pero odio que me dejen tirada para tirarse a otra tia - murmuré entre dientes enfadada. El me miró con el ceño fruncido.
Continué - Una hora me dejastes esperando - lo volví a empujar.
Lo miré, esperando que dijera algo, hasta que al final lo hizo.
- ¿Sabes? No deberias de quejarte, hago el esfuerzo, pero, tengo que buscar en las demás lo que tu no me das.
- Pues dejame, te dije que no queria esto.
- ¿Que no querias esto? - murmuró entre dientes. Se veia realmente enfadado. Me cogió del brazo y subió conmigo las escaleras a prisa.
- Vas a caerme - murmuré con dolor, ya que su agarre me estaba haciendo daño. Llegamos al segundo piso y solo me soltó el brazo para abrir la puerta de su casa. Cuando la abrió me empujó dentro, cerró la puerta y me arrastró a su habitación cerrando la puerta de un portazo. Estaba realmente asustada.
- Tu me dijistes que no importaba, que no te importaba a que me dedicaba - me dijo enfadado, sus ojos echaban fuego.
- Claro que no me importa. - dije confusa. ¿A que queria llegar?
- Entonces, ¿Por que me has dicho que no quieres esto?!
- ¡No quiero que me dejes sola en una discoteca por que tengas ganas de tirarte a una tia! - grité enfadada. - La proxima vez, invita a más gente o ve tu solo! Pero no puedes pretender que despues de eso esté como si nada hubiera pasado.
Justin me miró - Te dije que no me iban estas cosas _________ . No quiero ataduras, no puedo darte lo que tu quieres. No quiero que estes en este mundo. No quiero citas, no quiero problemas.
....................................................
- Entonces dejame en paz - lo empujé apartandole de mi camino.
Me agarró del brazo fuerte tirandome hacia él y juntando sus labios con los mios. Lo empujé con fuerza. Justin me empujó a la cama, caí de espaldas.
Me asusté cuando se puso encima mia, acorralando mis piernas con sus piernas.
Intenté detenerlo pegandole, cogió mis muñecas esquivando mis golpes. Justin posó sus labios en mi cuello dejando besos mojados y mordiendolo.
- Justin para - supliqué mientras que mis ojos se llenaban de lágrimas. Sus besos se trasladaron a mi escote. - Por favor - me moví debajo de él.
- ¡JUSTIN PARA! - le grité sollozando. Justin me miró, pude ver confusión en sus ojos.
Se levantó y me miró espantado, puso su mano en su boca y salió de la habitación. Cerré los ojos sintiendo alivio. Me levanté y me senté en el borde de la cama intentando relajarme. No se que habria pasado si Justin no hubiera reaccionado.
Cogí los tacones en mis manos y abrí la puerta con cuidado. Anduve por el pasillo lentamente, me asomé un poco por la puerta del salón. Vi a Justin sentado en el filo del sofá, con un folio.
Fruncí el ceño y me fijé mejor, estaba haciendo una raya de un polvito blanco. Cocaína.
Justin se acercó a la mesa y con una facilidad increible la esnifó. Despues echó la cabeza hacia atrás y suspiró de alivio. Giró su cabeza y me vió asomada, estaba alucinada.
- Largate - dijo duro, para después volver a lo que estaba haciendo. Retrocedí, cuando fuí a abrir la puerta, esta se abrió dejando ver a Ryan.
- Hey - me sonrió, pero su rostro cambió cuando miró mi cara - ¿Estas bien? - preguntó preocupado.
- Sisi - dije saliendo lo antes posible de allí - Deberias preguntarle a él - dije refiriendome a Justin - Buenas noches - salí y cerré la puerta.
O sea, que Justin a parte de vender droga, también consumía.
Cerré los ojos, tenía un mal ojo para los tios… Era una desgraciada en el tema del amor. Moví la cabeza desesperada.

A la mañana siguiente mi madre me despertó diciendome que alguien me esperaba en la puerta. Me levanté, y arrastré mis pies hacia la puerta abierta.
-¿Así vas a salir? - me preguntó mi madre. Miré mi ropa, pantalones un poco anchos de pijama, una camiseta negra de mangas cortas con una imagen de Crepúsculo en el centro, y mi pelo recogido en un moño desordenado.
-Si, voy a salir así - froté mis ojos
Me asomé a la puerta y vi a Justin, con unos pantalones de chandal grises, un poco raros, unos calcetines blancos por fuera y unas vans negras. Miré hacia arriba y llevaba una camiseta blanca de mangas largas. Miré su cara, sus ojos estaban rojos, y su cara era como si no hubiera dormido en toda la noche.
- _____________, tengo que hablar contigo - dijo en voz baja pero lo suficientemente alto para que pudiera oirlo. Fuí a cerrar la puerta pero él la paró. - Por favor - me rogó. Junté mis labios en una linea.
- _____________ - suspiré. Mordí mi labio y abrí la puerta.
Él suspiró aliviado y se separó de la puerta. Cerré la puerta un poco detrás mia.
- Yo… - empezó a decir - lo siento por lo de ayer… No sé lo que me pasó - movió la cabeza confuso - Lo siento - volvió a decir. Me quedé mirandolo.
- Justin, yo… no quiero que vuelvas a buscarme - dije - No quiero esto,es decir, me dejastes plantada para tirarte a una tia… Además, como tú mismo dijistes ayer, busco algo que tú no puedes darme. - Justin iba a hablar pero lo interrumpí - Podemos seguir saliendo de fiesta, pero no te acerques a mi.
Me acerqué a él y le dí un beso en la mejilla.
- Adios Justin - entré en casa.

domingo, 13 de julio de 2014

Chapter ♥ {29}



Hoy era jueves, 1 de Marzo, y era el cumpleaños de Justin he íbamos a celebrar, ya que el viernes, no había instituto. Llevaba un vestido negro ajustado .
Me sonreí a mi misma en el espejo y salí de mi habitación. Después de despedirme, y que ellos me dieran una charla sobre que tenía que tener cuidado, me vi a Justin apoyado en la pared. Salí mientras que le sonreía.
- Mmmm… Que guapa - sonrió de lado. Me sonrojé levemente.
- Tú también. ¿No tienes frío? - le pregunté.
Negó con la cabeza y me tendió su brazo. Me agarré de él, e hizo el impulso de separarse debido a que tenía las manos frías. - Lo siento - quité mi mano. Froté mis manos para que entraran en calor y no tenerlas tan frías.
- No te preocupes - cogió mi mano - vamos.
- ¿Cómo te fue en tu examen de historia? - me preguntó cuando entramos en el ascensor.
- Bien - sonreí. - He aprobado.
- ¿Has aprobado? Felicidades! - dijo entusiasmado. Reí.
Solo se escuchaban el ruido de mis tacones por todo el garage.
-¿Donde vamos? - pregunté.
- No lo se - abrió la puerta del copiloto para que entrara, me senté, abroché mi cinturón y esperé a que él se montara.
- Bueno, eso, ¿A donde vamos? - volví a preguntarle cuando salimos del garage.
- A Seventy - respondió.
- No puedo entrar ahí, aún no soy mayor de edad.
- Conozco al portero - me sonrió.
- Oh.
El camino lo hicimos en silencio, hasta que decidí romperlo.
- ¿Por qué siempre vas a fiestas? - le pregunté. El me miró un momento y volvió a fijar su vista en la carretera.
- Creo que es una pregunta un poco estú.pida - dijo.
- Creo que tienes razón - hice una mueca. -¿Quien te metió en este mundo, Justin?
- No lo conoces - empezó a aparcar en un hueco que vio.
- Me lo supongo, pero digo, ¿Como te encontró? o ¿Cómo lo encontraste?
- Cállate - murmuró mientras le daba al coche marcha atrás para meterlo bien.
- ¡YA SE! - levanté un poco la voz. Justin le dió demasiado para atrás y le dimos un pequeño golpe al coche de atrás.
- ¡ TE HE DICHO QUE TE CALLES
JO.DER! - me gritó.
- Que tu no sepas aparcar no es mi culpa! - bufé y salí del coche antes de que me dijera algo más. Pase por delante de su coche hacia la acera, por un pequeño hueco que había Justin le dio hacia adelante al coche y puse las manos en el capo.
- ¿Eres idi.ota? - dije con el corazón en un puño. El solo me miraba sonriente.
Me subí a la acera y esperé a que Justin saliera del coche.
- Ya era hora - bufé cruzada de brazos.
- Venga, vamos - empezó a caminar.
- Espera - dije intentando seguir su paso. - Llevo tacones, recuerda. - me agarré a su brazo para mantener el equilibrio.
- No sé por qué os ponéis tacones - dijo mientras cruzábamos un paso de peatones.
- ¿Para parecer más alta? - pregunté con obviedad. - A parte, realzan mis piernas, ¿No crees? - me separé de él y posé. Justin me miró las piernas y después subió hasta mis ojos.
- Tienes razón - sonrió.
- Lo sé - volví a agarrarme a él.
Llegamos a la puerta, Justin saludó al gorila que había de guardia de seguridad.
- No puedo dejarla entrar, es menor de edad - dijo. Mordí mi labio.
-Oh venga, dentro de unas horas es mi cumpleaños, a parte, a ella solo le quedan unos meses para cumplir los dieciocho, lo que pasa que es muy bajita - hizo la seña con sus dedos. -Además, me debes una - le señaló.
Suspiró e hizo una señal con su cabeza para que pasara - Venga, pasad.
- Gracias tío - sonrió Justin. Este me cogió de la mano y entramos.

Narrado por Justin.

Entré en la discoteca agarrando a _________ que estaba detrás mio. En la discoteca hacia calor, bastante, no tardaría en empezar a sudar.
Me acerqué a la barra, solté la mano de _________ y ella se puso detrás mio. Después de pedir dos vodkas y pagarlos, le entregué uno a ____________. Di un sorbo mientras que miraba como ella posaba sus labios en su vaso y bebía otro sorbo. Lamí mis labios. Busqué con la vista algún asiento vacío, cogí un taburete y lo acerqué a mi.
Le hice una seña a __________ para que se subiera. Ella lo hizo con gracia y cruzó las piernas. Miré el reloj.
- Quedan 30 minutos para que sea mi cumpleaños - le dije combatiendo con la música para que ella me escuchara. Ella soltó una carcajada y negó con la cabeza.
______________ me hizo unas señas para que me acercara a ella, y así lo hice, me acerqué a ella.
- ¿Y los demás? - me dijo en el oído para que me enterara. Sonreí.
- No vienen - le dije yo ahora a ella en su oído.
- ¿Por qué? - ¿estaba nerviosa?
- Esta noche, quiero pasarla contigo - le susurré. La vi estremecerse y le sonreí de lado. Ella se sonrojó. Esta chica iba a matarme.
Terminamos nuestras copas y la invité a bailar, la dirigí a la pista y bailé pegado a ella una canción que desconocía.
Bailamos hasta que me paré por que el móvil en mi bolsillo empezó a vibrar en mi bolsillo. Paré de bailar, ella se me quedó mirando extrañada. Mire la pantalla del móvil y le enseñé a _________ la hora. Ya era oficialmente 1 de Marzo.
- ¡Felicidades! - rió y me abrazó, rodeando mi cuello con sus brazos. La rodeé con mis brazos pegándola a mi. Su agarre se deshizo, pero yo no solté el mio. Ella dejó sus manos en mi pecho y me miró con el ceño fruncido. Solté un brazo de su cintura para coger su menton y besarla, dulcemente. La sentía derretirse en mis brazos, y eso me gustaba. Ella se separó. La miré a los ojos, aunque estaba un poco oscuro. La solté y agarré su mano.
- Quédate aquí - dije dejándola en una esquina. - Ahora vengo, ¿vale?
- ¿Donde vas? - me preguntó agarrándome del brazo.
- Te dije que ahora vengo - besé su frente y me deshice del agarre de su brazo. Me metí entre la multitud y me fui donde estaba la parte VIP, el de seguridad me dejó pasar. Me abrieron unas cortinas y allí estaba Javier, con un monton de prostitutas alrededor.
- Hombre, hola Bieber - me saludó.
- Javier - asentí.
- ¿Tienes lo que quiero?
- Si, lo tengo en el coche.
- Espero que no sea una trampa.
- Sabes que no, nunca te he defraudado, creo que ya te lo he demostrado.
- Si, lo has hecho - le dió una calada a su cigarrillo.
- Acompaña al chico al coche y que te de la mercancia. - le ordenó Javier a uno de sus chicos. Este asintió y salimos de la discoteca por la puerta de atrás para dirigirnos a mi coche. Javier era lo que se podía llamar un “viejo” verde. Tenía 55 años, moreno, con entradas. (Imagínense al hombre que sale en el videoclip de As Long As you Love Me)
Abrí el coche y cogí el maletín del maletero.
- Ya lo llevo yo - me dijo el chico.
- No, hago mis entregas en mano del cliente. - cerré el maletero. Ambos volvimos por el mismo camino. Cuando entré, Javier mandó a sus prostitutas a que salieran de la habitación, y obedecieron. Ojala ________ me obedeciera como ellas. Sonreí al pensar en lo rebelde que era.
- Bien, Bieber - dijo Javier abriendo el maletín. - Muy bien - murmuró. - Aquí tienes - me tiró un fajo de billetes, lo guardé en mi pantalón.
- Gracias.
- A ti, chaval - sonrió. Uno de sus hombres se llevó el maletín y él se apoyó de nuevo en el respaldo del sofá.
- Ahora chico, diviértete - me sonrió.
Alguien me tocó el brazo, una rubia, después mi otro brazo estaba siendo manoseado por una pelirroja.
- Descansa un poco, te ves un poco. estresado - me dijo la rubia.
Y me dejé llevar.

Chapter ♥ {28}



- No se como tu madre piensa que puedes hacer algo malo - se echó hacia atrás, pero no lo suficiente.
- No quiero cometer un error - hice una mueca.
- Un error - repitió Justin, y miró hacia otro sitio. - Claro, ¿Por que no me había dado cuenta? ¿Por que ibas a querer besar a un narcotraficante? - rió irónico. - Soy una basura.
- ¿Que? No Justin, ¿Que dices? - me acerqué a él y le giré la cara para que me mirara. - No es eso - susurré. - Solo que… No es que no quiera besarte, es solo que… temo ilusionarme, no quiero salir herida, por que sé que solo soy un… Juego para ti - bajé mi mano de su rostro y suspiré. -
Yo no juego contigo ___________ , créeme, si solo hubiese querido
se.xo de ti, ya lo habría conseguido, no soy de insistir mucho con las chicas ¿Sabes? Si una no cuela, busco a otra. - se encogió de hombros.
- Entonces… - susurré.
- ¿Por qué contigo insisto? No lo se - se pasó su mano por su pelo - Supongo que por que eres diferente, ninguna chica antes me había pegado, ni se había resistido tanto a mi - me miró y se acercó a mi - Algo de mi, no puede alejarse de ti, tengo curiosidad sobre ti. Eres la única chica que me llamó la atención física y mentalmente - me inspeccionó de arriba a abajo. Intenté controlar mis nervios.
- Quizás es por que nunca te interesaste en conocerlas más allá de la cama - susurré.
- Ninguna me llamó la atención, pero tú… - lamió sus labios - no se que tienes, y daría lo que sea por saber que estás pensando ahora - murmuró.
- Pienso que estás loco - mordí mi labio. Él rió entre dientes y se separó de mi.
- ¿Quieres saber si sigo viendo a mi familia?
- No hace falta que me cuentes si no quieres.
Justin me ignoró - Mi madre viene de vez en cuando con mis hermanos pequeños, pero mi padre no acepta a lo que me dedico, y se niega a verme. Mi madre tampoco - suspiró - Pero soy su hijo, y supongo que siente debilidad, o yo que sé. Ya sabes como son las madres - me miró. Asentí.
- ¿Vemos si hay algo en la tele?
- Vale - me quité los tacones para estar más cómoda.
- Justin - el me miró mientras encendía la televisión. - Con lo de los territorios, te refieres a que hay más “bandas” a parte de la tuya? - pregunté.
- Así es - se volvió a sentar a mi lado. - ¿Por qué sois “enemigos”? - hice de nuevo las comillas con mis dedos.
- Ellos se dedican a lo mismo que nosotros, obviamente, hay problemas con el territorio y el dinero. Quien llega antes, se lleva la droga y el dinero.
- Oh, esta bien.
- Voy a ponerme cómodo, ¿Quieres que te traiga algo?
- Si pudieras dejarme una sudadera…
- Claro, ahora vengo - Justin salió del salón dejándome un lío en la cabeza. Entonces ¿ Qué quería decir con lo que había dicho?
Jadeé y metí mi cabeza entre mis rodillas. Todo esto era como una película.
- Aquí tienes - Justin entró por la puerta y levanté la cabeza. - ¿Te encuentras bien? - me dio la sudadera.
- Si - le sonreí - Solo estaba pensando. Me quité los pendientes y las pulseras y lo dejé todo encima de la mesa.
- Voy a por una manta - Justin volvió a salir por la puerta y me di cuenta de que sus pantalones del pijama eran del Monstruo de las galletas. Reí. Antes de que llegara me quité mi camiseta y me puse la sudadera de Justin. Él no tardó en llegar con una manta.
- ¿Ryan también se dedica a lo mismo que tú? - le pregunté.
- Si - Justin me dio una parte de la manta.
- Y ¿quien…? - me interrumpió.
- ¿ Esto es un interrogatorio Watson? - alzó una ceja.
- Lo siento, solo es que, esto es diferente a todo lo que había conocido, y solo tengo curiosidad - me encogí de hombros.
- ¿Que quieres saber? - suspiró. Lo miré asustada.
- ¿ En serio? - le pregunté.
- Sep, pero -sonrió - Tienes que besarme. - Reí y negué con la cabeza. - Vamos, quiero saber de que sabor es el gloss que llevas puesto.
Me sonrojé. Justin empezó a acercarse a mi, retrocedí hasta que ya no había más sofá. La manta estaba en el suelo. Y Justin estaba prácticamente encima mía, sin dejar caer todo su peso en mi. Mi pulso se aceleró ante la proximidad. Justin miró mis ojos, y después mis labios. Acortó la distancia juntando nuestros labios. Puse mis manos más a bajos de sus mejillas. Justin se separó un poco de mis labios.
- Tenemos que hacer algo con esas manos frías - rió, reí con él y volvimos a besarnos.

martes, 8 de julio de 2014

Chapter ♥ {27}


Estaba feliz, hablar con Justin me había ido de maravilla. Hoy después de ayudar a mi madre a limpiar la casa me puse a arreglarme para esta noche.
- One way or another, I’m gonna find ya, I’m gonna… - mi madre abrió la puerta.
- ¿Te tenemos que llevar nosotros? - preguntó.
- No, Paula me recoge - me eché perfume. Mi móvil sonó.
- Es ella - sonreí. Me miré por última vez en el espejo [aquí
Salí de casa, despidiéndome antes. Escuché una puerta cerrarse. Miré hacia atrás, ya que estaba parada en frente del ascensor.
-         Hey – Justin me saludó. Yo le sonreí.
-         Hola
-         Así que, esta noche sales ¿no? – me miró de arriba a abajo.
-         Sep.
-         ¿Dónde vas? – metió las manos en los bolsillos de sus pantalones
-         A Lux – lo miré y el frunció el ceño.
-         No puedes ir allí.
-         ¿Perdón? – arqueé una ceja. – Voy a ir con las chicas.
-         Te he dicho, que no puedes ir allí.
-         ¿Por qué?
Él no me respondió - ¿Justin? – las puertas del ascensor se abrieron, pero las ignoré.
-          No puedo protegerte allí – murmuró.
-          ¿Protegerme? ¿De que?
-          Ese no es nuestro territorio _______.
-          Ah, espera, ¿Qué esto va por territorios? No lo entiendo, igualmente, no me pasara nada, así que… - le di de nuevo al botón para que las puertas se abrieran. Él aún no me había soltado mi muñeca, me giró cuando iba a entrar en el ascensor, haciendo que mis tacones se torcieran, se agachó y me subió encima de su hombro.
-          Bájame – murmuré en voz baja mientras que me agarraba de su cintura para no caerme, aunque él me llevaba agarrada de la parte de atrás de mis rodillas. Dejé de resistirme, sabiendo que no iba a ganar. Escuché las llaves meterse en la cerradura de su puerta. La puerta se abrió, entramos en casa, cerró la puerta detrás de nosotros y con llave, después la sacó y la tiró encima de una pequeña mesa que había en la entrada.
Me bajó, me puse los pelos bien y lo miré con el ceño fruncido. Él sonrió de lado. Arqueé una ceja. - ¿Me estás tomando el pelo? Esta Paula abajo esperándome.
-          La llamaré – sacó su teléfono.
-          No! – intenté quitarle su teléfono – Quiero ir, quiero salir! Hace tiempo que no lo hago Justin – me quejé mientras que lo perseguía por el salón.
-          Te dije que no – se puso el teléfono en la oreja. - ¿Paula? … Si soy Justin, _______ hoy no podrá salir. – me crucé de brazos sabiendo que por mucho que le insistiera no iba a dejarme salir. – suspiré- Él siguió hablando – Si, lo siento… vale, no, ella está bien.. vale…. Adiós – colgó y me sonrió abiertamente.
-          ¿Estas contento? – me senté en el sofá cruzando los brazos debajo de mi pecho.
-          Mucho – se sentó a mi lado dejando su móvil en la mesa. – Por cierto, vas muy guapa – me sonrió seductor. Lo miré rodando mis ojos.
-          Lo que sea – murmuré. – Bueno, ya que me has secuestrado aquí, deberías contarme lo de los territorios – dije ahora más animada.
-          Te dije que no iba a contarte nada más – se echó hacia atrás en el sofá.
-          Oh vamos – refunfuñé – Eso no es justo, ¿Qué haremos entonces? ¿¡Pretendes matarme de aburrimiento?! – hice drama. El soltó una carcajada.
-          No claro que no – puso su mano en su boca mientras me miraba.
-          Deja de mirarme así, perverso – me levanté del sofá. Suspiré y me puse a mirar el salón.
-          ¿Qué pasó al final con tu familia? ¿Sigues viéndolos? – pregunté mirando las fotos que había por allí.
-          ¿Quieres dejar de preguntar? – dijo molesto,
-          Uhg – bufé. – Solo es una pregunta fácil de responder, a parte, me lo debes, ayer cuando te fuiste, me besastes, y no me contastes nada, e ibas a palabra por beso – me dirigí de nuevo al sofá y me senté mirándolo.
-          Hoy aún no me distes ningún beso. – el apoyó su brazo derecho en el respaldo del sofá, mirándome de frente.
-          Y no te daré ninguno cariño – sonreí forzosa.
-          Oh, ¿estás segura? - se acercó a mi. Tragué saliva sonoramente.
-          Estate quieto vaquero - puse mis manos en su pecho cuando se iba a acercar a mi. 

Chapter ♥ {26}


Narra _______
Justin se había ido dejándome sola, hice una mueca y le di voz a la televisión mientras que veía una película que estaban echando.
Unos golpes en la puerta me despertaron, abrí los ojos sobresaltada. Me había quedado dormida, me destapé y arrastrando los pies fui a abrir.
Allí estaba Justin.
-          Hola de nuevo – sonrió. - ¿Te he despertado?
-          Si – murmuré, y lo dejé pasar. Corrí hacia el sofá de nuevo y me tapé.
Justin cerró la puerta, entró en el salón y se sentó a mi lado, aunque manteniendo distancias. Nos miramos durante un buen rato.
-          Dilo – dijo él tapándose la boca con su puño.
-          ¿No era que no te acostabas con la misma chica dos veces? – le pregunté.
-          Bueno, si ella me da un buen sexo puedo hacer una excepción – se encogió de hombros.
-          ¿Mi prima te dio un buen sexo? – arqueé una ceja.
-          No puedo negar que estuvo bien – sonrió de lado – Pero no lo suficiente para repetir.
-          Ahhh – asentí – Entonces ¿Qué quería?
-          No te incumbe.
-          Vaya, ya has cambiado la frase.
-          Si, no quería denunciarte por derechos de copyright. Puedes quedarte mi frase.
Suspiré. - ¿Qué haces aquí?
-          Hacerte compañía – sonrió. - ¿Te molesto?
-          Un poco.
-          Yo se que no.
-          Lo que tu digas, ¿Dónde fuisteis?
-          Me estaban esperando – se encogió de hombros.
-          ¿Quién?
-          Tuve que… - se calló – Deja de preguntar. – rodé los ojos.
-          Ya se lo que haces, puedes contarme – mordí mi labio.
-          Te cuento si me das un beso – sonrió de lado.
-          No – me crucé de brazos.
-          Entonces, no te contaré nada – mis labios se unieron creando una fina línea. Maldito.
-          Si te doy un beso – le advertí con mi dedo – Me cuentas todo.
-          ¿Todo sobre que?
-          El por qué vendes drogas, prometido – levanté mi dedo meñique, el levantó el suyo y lo junto con el mío. – Bien – sonreí. Me quité la manta con dificultad, me puse de rodillas apoyándome con una mano en el respaldo del sofá y con la otra en el hombro de Justin. Me acerqué a él y le di un pequeño beso en sus labios. – Bien ahora cuéntame que… - su mano se puso en mi nuca y me empujó de nuevo a sus labios. Con su otra mano me agarró de la cintura y caí encima de él, agarrándome del sofá para no echar mi peso en él. Abrí mi boca por la insistencia de su lengua para que la dejara entrar, uniéndonos más. La mano que estaba en mi cintura bajó a mi muslo, moviéndome para que me pusiera encima de él a horcajadas. Apretó sus dedos en mis caderas haciéndome gemir. Me separé de él por falta de aire, pero aún no me dejó ir. – Creo que merezco que me cuentes – le susurré intentando controlar mi respiración.
Justin suspiró, pero no me dejó ir. – Empecé en el mundo de las drogas cuando tenía 16.
-          Al principio, solo vendía, era fácil, ya que estaba en el instituto, y eso me daba el dinero suficiente para comprarme lo que quería. Lo veía divertido, y me hacia quemar adrenalina.
-          ¿Cómo te metistes en ese mundo? – le pregunté. El me puso su dedo índice en mis labios para que me callara.
-          Estuve ocultándolo casi durante un año, antes de cumplir los 18, mis padres me echaron de casa.
-          Pero, bueno, no es que vender droga sea muy bueno, no se si me entiendes, pero tampoco creo que sea para que te echen de casa ¿no?
-          No solo es vender droga.
-          ¿No? ¿Que haces a parte de eso? – Justin frunció el ceño, así que supe que estaba forzándole demasiado.
-          Transportamos la droga de un lado a otro, es decir, metemos droga en la ciudad. Nos ocupamos de que la gente pague lo que debe y…
Alcé una ceja esperando que continuara.
- Creo que ya te he contado demasiado
- ¿Queeeeee? - alargué mucho la vocal. -pero que vas a palabra por beso? Me estarás tomando el pelo ¿verdad? Es como si me hubieras quitado el final de una pelicula - dije haciendo drama. Justin rió.
- Creo que podrás sobrevivir.
- Bueno, y …. - mordí mi labio de abajo metiendolo en mi boca - Se me ha olvidado lo que te iba a decir - sonreí. Justin rió por lo bajo
- ¿Que era? - apoyé mis manos en su pecho - mmmmmm…. ¿Como te metiste en este mundo? Digo, alguien tuvo que meterte en esto… ¿no?
- Es complicado - murmuró. - Supongo que estaba perdido y él me encontró.
- ¿Él? - insistí curiosa.
- Vale, se acabó, no te contaré nada más, y créeme, la próxima vez que vaya a contarte algo, no pediré besos - me guiñó un ojo.
- Oh Justin - me quité de encima de el. Miré la hora - Creo que deberías irte antes de que lleguen. Ellos no pueden verte aquí.
- ¿Por que no?
- Por que me echarían la bronca, y no quiero que me regañen. Ellos pensaran mal.
- Oh, ella debería saber que eres una santa.
- Ni tanto - murmuré.
- ¿Que?
- Nada - sonreí. - venga - me puse de pié en el sofá. Justin se levantó, cogió mis manos, haciendo que rodeara su cuello. Puso sus brazos alrededor de la cintura cogiéndome en peso. Llegamos a la puerta y el me bajó, Sinceramente, no sabia que decir.
- Bueno, ya nos ve… - me cogió del mentón y juntó sus labios con los mios.
- Buenas noches - sonrió.
- Buenas noches - sonreí de vuelta.

Chapter ♥ {25}



Parte 1
No tardamos mucho en llegar a casa. Me apoyé en sus hombros y bajé de la moto dando un saltito.
- Por cierto, aun sigo esperando por qué inventaste que me huele el aliento. - se puso a mi lado.
Me encogí de hombros. - Me aburria - mentí.
- Si te aburres, ponte a estudiar, y deja de decir estup.ideces.
- Te dije que me aburria, no que estuviera loca - rodé los ojos.
- ¿Cual es el motivo? Ahora en serio - llamó al ascensor.
- No te interesa - dije sus mismas palabras. La puerta se abrió y Justin me empujó dentro haciendo que casi me cayera.
- Me tienes harto con el “no te interesa” - escupió.
- Aaaaaaaaah - sonreí. - Estas probando de tu propia medicina. ¿Ya ves lo molesto que es? - Justin me miró mal. Ignoré su mirada y miré hacia otro lado.
- Se que soy la chica más guapa que has visto - bromeé - Pero ¿Quieres dejar de mirarme? - salimos del ascensor.
- No, no lo eres - dijo. Auch. Que cruel - Pero yo si soy el chico más guapo que has visto - sonrió. Alcé una ceja.
- Si, claro - bufé - ¿Como estas tan seguro?
- Tú me lo dijiste - metió sus manos en los bolsillos.
- ¿Yo?
- Si
- ¿Cuando? - fruncí el ceño.
- La ultima noche que saliste - empezó a andar y lo seguí - Eres muy guapo - “imitó” mi voz.
- Oh, pero estaba drogada - susurré.
- Si, claro.
- No sabia lo que decía.
- Si, si, intenta excusarte - rió.
Justin se paró en seco, lo que hizo que chocara con su espalda.
- Hola - escuché la voz de una chica.
Me asomé y vi a mi prima. Mi boca se abrió por que no estaba en mi puerta, sino en la de Justin. Él empezó a caminar.
- Hey, estas perdida - la saludé con dos besos.
- Si, algo - se encogió de hombros. - ¿No deberías de estar en clase?
- Tu lo has dicho, debería - sonreí. Saqué las llaves de mi mochila y abrí la puerta. Justin también abrió su puerta.
- Gracias Justin por traerme, adiós Helen
- De nada - me miró. Entré en casa y cerré la puerta.
- Hola cariño, ¿Que haces aquí? - dijo mi madre desde la cocina mientras hacia la comida.
- Nada, he salido antes - sonreí de lado.
- Oh, la comida estará lista dentro de un rato.
- Vale - me fuí a mi habitación y tiré la maleta a un lado. Cogí un cojín, lo puse encima de la cama y solté un grito ahogado.
Maldecí y tiré el cojín a la pared.
- ¡A COMER! - grito mi madre. Me relaje, aunque estaba enfadada, oh, claro que si. ¿Estaba celosa? Si, lo estaba. Aunque, yo también podría haberme acostado con Justin, claro que si. Solo que no queria un polvo y adiós. Mi primera vez, me gustaria que fuera con alguien especial.
- ¿Que te pasa? - preguntó mi madre.
La miré mientras comía. - Nada - me encogí de hombros.
- Te pasa algo, ¿Que pasa? - volvió a insistirme - Cuando entrastes estabas bien.
- Pues ya no.
- ¿Es que ahora eres bipolar? - bufó molesta.
- Lo seré.

Viernes, viernes, viernes! Por fin!
Cogí una tarrina de helado de chocolate y una cuchara. Fui al salón, me senté en el sofá y me tapé con una manta.
- ¿Seguro que no quieres venir? - me preguntó de nuevo mi madre.
Negué - Hace mucho frio, no tengo ganas - me acomodé en el sofá.
- Que rara eres, yo a tu edad salía hasta lloviendo.
- Pues que ganas - abrí la tarrina y cogí una cucharada. - Ay que rico - chupé la cuchara.
- ¡Vamonos! - mi madre cogió su bolso y mi padrastro no tardó en estar a su lado.
-Portate bien - dijo este. Rodé los ojos.
- Ten el movil cerca, adios.
-.Adios - murmuré.
Parte 2
Narra Justin.
Salí al mismo tiempo que la madre y el padrastro de _______ salían.
-          Buenas noches Justin – saludaron.
-          Buenas noches – les sonreí.
-          ¿Vas a salir? – preguntó su madre
-          Si – cerré la puerta de casa.
-          ¿No ves? – dijo ahora dirigiéndose a su marido – Los adolescentes salen, no se por qué ______ no quiere salir. No es que me moleste – dijo ahora mirándome – Si no me preocupa, creo que algo va mal con ella, y no se el qué. Tiene momentos de bipolaridad – suspiró.
-          Bueno, está en esa etapa, yo también pasé por eso.
Su madre suspiró. – Bueno, espero que sea lo que sea lo que le preocupe, se solucione rápido, por que me tiene cansada con tantos cambios de humor.
Así que ¿______ estaba sola en casa? Bueno, le haría una visita.
-          Bajen ustedes – dije pulsando el botón del ascensor – Se me olvidaron las llaves del coche en casa.  Un gusto verles.
-          Igualmente Justin.
Abrí la puerta de casa, y cuando me aseguré de que ellos se habían ido, salí de casa y llamé a la puerta de _______. Nada se escuchaba adentro. Llamé otra vez.
-          Se que estás ahí, nena – susurré contra la puerta.
La puerta se abrió un poco, por un pequeño espacio que ella dejó se asomó. Dejando ver a una _______ sin maquillaje, rodeada con una manta, y su pelo recogido en un moño.
-          ¿Que quieres?
-          Solo pasaba a verte – le sonreí.
-          Ya me has visto, ahora, adiós – fue a cerrar la puerta pero la detuve.
-          Solo quiero hablar contigo – la miré a los ojos. - ¿Puedo pasar?
Ella suspiró y me dejó entrar. Se sentó en el sofá rodeada por su manta y cogió una tarrina de helado poniéndoselas en las piernas.
-          ¿Qué quieres? – chupó la cuchara.
-          Me ha dicho tu madre que no estás bien – me senté a su lado mirándola.
Ella arqueó una ceja – Estoy bien. – suspiró.
-          No lo estás, ¿Qué te preocupa? – acaricié su mejilla. Ella se alejó de mi roce y dejé caer mi mano.
-          No deberías estar hablando conmigo, seguro que hay alguna chica esperando que te la tires. Así que por favor, estás interrumpiendo mi momento íntimo.
-          ¿Tu momento Íntimo?
-          Si, mi helado esta molesto, no le estoy prestando mucha atención, así que por favor – ella me señaló la puerta. – Puedes irte, gracias por tu visita. – Reí.
-          No voy a ir a ningún lado hasta que me digas que te pasa.
-          No me pasa nada, solo que no estoy en mi mejor momento – ella agachó la mirada. Un gran golpe nos hizo sobresaltarnos. Ambos miramos hacia el lugar de donde venia ese sonido.
-          ¿Están llamado a tu puerta? – ella susurró.
-          No lo sé – fruncí el ceño.
-          ¡BIEBER! – se escuchó gritar a fuera.
-          Pues si, están llamando a mi puerta – me levanté.
-          Ten cuidado – dijo ella.
-          Siempre lo tengo – le guiñé un ojo. Miré por la mirilla de la puerta de ______ para ver quien era. Mierda. Abrí la puerta y salí.
-          ¿Qué co quieres? – bufé. Paul me echó una mirada asesina.
-          ¿Dónde co estabas? – desesperó este – Hace una hora que te estamos esperando. Oh mierda, se me había olvidado.
-          Lo siento, se me había olvidado – pasé mi mano por mi pelo.
-          Esas cosas no se olvidan, vamos.
-          Si, voy, un momento – entré en casa de _______. – Nena, tengo que irme, pero volveré – le guiñé un ojo.
-          Lo que sea – rodó los ojos molesta. Mordí mi mejilla por dentro y salí de casa.
-          Venga, terminemos de una vez – murmuré.
Me monté en mi coche mientras que seguía a Paul por la carretera. Apreté mis manos contra el volante, mis pensamientos solo se dirigían a _______. Y era algo que me molestaba bastante.
Llegamos a donde habíamos quedado con los chicos. Cody y Ryan ya estaban allí. Aparqué y bajé dirigiéndome hacia ellos.
-          Llegas tarde – dijo Cody.
-          Lo sé.
-          Venga, hagamos esto rápido – dijo Ryan mirando hacia todos lados.
Un coche llegó, abrió el maletero y sacó varios maletines que nos entregaron, sin decir una palabra cada uno se fue a su coche. Guardé el maletín en el maletero. Y puse el coche en marcha, subiendo la velocidad para llegar lo más pronto posible a casa de Parker.

viernes, 4 de julio de 2014

Chapter ♥ {24}



La canción de Katy Perry Wide Awake sonó en mi móvil, me levanté como un zombie y apagué la alarma.Me acosté de nuevo hasta que tuve la suficientes fuerzas para levantarme.

A penúltima hora tuve un examen de literatura, así que me salté la hora siguiente, salí del instituto, o mejor dicho, me escapé muy sutilmente. Me abrieron la gran puerta de metal y salí. Me sorprendí al ver a Justin en la cera de en frente, apoyado en su moto con un cigarrillo en sus labios. Iba vestido de negro y unas raybans cubrían sus ojos. Me quedé mirándolo.
- ¿Que haces aquí? - le pregunté acercándome.
- Esperando.
- ¿Esperando que?
- ¿Que te dije de las preguntas? - soltó el humo por la boca. - A parte, el que debería preguntar seria yo, ¿Que haces fuera del instituto? ¿No se supone que deberías de estar dando clases?
- No te interesa - sonreí falsamente.
- Oh vaya, creo que voy a denunciarte por derechos de Copyright. - rió entre dientes.
- Muy gracioso - dije apartando el humo con la mano. Una chica salió del instituto. Justin se quedó mirándola de arriba a abajo mientras que ella sonreía coqueta. Rodé los ojos- Por cierto, ya se a que te dedicas - Justin puso toda su atención en mi.
- ¿Ah si?
- Si.
- Y, ¿Puedo saber a que piensas que me dedico? - tiró el cigarro y lo pisó.
- Eres vendedor ambulante - dije seria. - Por eso que la policía quiera cogerte - Justin me miró y soltó una carcajada.
- No te rías, se que vendes drogas - dije ahora un poco más bajo. Justin me cogió del brazo y me pegó a la pared más cercana.
- ¿Como has dicho?
- Lo que oistes.
- ¿Sabes que me estas acusando de algo muy grave?
- Si
- ¿Y estas segura de tu teoría?
- No es una teoría, se que es verdad
- ¿Y como sabes que es verdad?
- Me lo han dicho
- No deberías creerte los rumores.
- No son rumores, es una fuente fiable.
Justin me soltó el brazo y se giró mirando a la puerta de mi instituto.
Un chico, de un curso más alto que el mio salió y miró a Justin.
Justin caminó hacia él con sus manos metidas en los bolsillos.
Se puso delante de él. No pude ver nada, intercambiaron dos palabras y Justin volvió.
- No me lo puedo creer - susurré mirándolo . - ¿Ya?
- ¿Que? - me miró haciéndose el confundido.
- ¿Por que haces eso?
- ¿Hacer que? - se montó en su moto.
- Le has vendido a ese chico! - le susurré.
- ¿De que estas hablando? - sonrió de lado.
Bufé desesperada - Nada, DÉJALO! - caminé frustrada.
La moto de Justin se movía a mi lado al ritmo que yo caminaba.
- Sube, te llevo - hizo un gesto con su cabeza para que me montara.
Me paré y el paró. La verdad es que me ahorraría 45 minutos de camino.
Vi que salió mi tutora por la puerta del instituto.
- Si, corre, que no me vea - me monté detrás suya.
- Agárrate fuerte - me agarré a su cintura.
El viento daba en mi rostro, y mis pelos volaban hacia atrás, y tenia al chico guapo agarrado de la cintura. Era como una película. Solo que en la película el chico rebelde cambia por la chica. Y yo creo que Justin no está por la labor de cambiar por nadie.