Musica

lunes, 13 de abril de 2015

Continuación

-Voy a comprar - abrí la puerta de la habitación.

- Son las siete y media de la mañana, no hay nada abierto.

- Encontrare un 24 horas. - salí de la habitación y escuché a Justin suspirar. Cogí mi móvil y mi cartera. Busqué en la pequeña cestita que teniamos en la entrada para guardar las llaves. Cuando encontré las llaves de mi coche Justin me las quitó de mis manos y abrió la puerta de salida. Él estaba vestido con unas calzonas, unas camiseta negra de tirantes y una gorra. Con la bisera puesta hacia atrás. Antes de salir de casa cogí las llaves y cerré la puerta. Justin estaba esperandome en el ascensor.

Mientras buscabamos una tienda abierta. La tensión en el coche  podría cortarse con un cuchillo. Me moví incómoda en mi asiento. Sabía que había sido lo mejor decirle eso a Justin, él tenía que hacer algo, y hacerlo ya. 

Justin aparcó en doble fila frente a una tienda abierta las 24 horas. Me bajé y cerré la puerta. Esperando a que Justin se bajara conmigo, pero no lo hizo. Caminé dentro de la tienda, o mejor dicho, pequeño supermercado, solo habia varias personas y él guardia de seguridad. Busqué por la tienda la miel hasta que la encontré. A su lado vi un bote donde ponia ” Crema para hacer crepes” estuve mirando como se hacía y lo cogí tambien. Al final tuve que coger una pequeña cesta para echar todo lo que estaba cogiendo. Desde chucherias hasta galletas de chocolate. Después pasé por la parte de los cereales y vi los que les gustaban a Justin. Los cogí y los eché. Llegué a la caja y no había nadie.

- Buenos dias - dije.

- Buenos dias - sonrió el chico que estaba detrás de la caja. Era moreno, con el pelo corto, y tenía unos bonitos ojos verdes. Empecé a poner todas las cosas mientras que él las pasaba.
- ¿Puedo hacerle una pregunta?

- Claro - sonreí.

- ¿Por qué compra todo esto a las ocho de la mañana? - dijo metiendo las galletas en la bolsa.

- Oh bueno - reí - Me levanté con ganas de pan frito y cuando lo hicr no tenía miel, asi que vine a comprar miel y se me antojó todo lo demás.

- ¿Está usted embarazada? - me preguntó. - Son 12’40 - dijo.

- Si, estoy embarazada - dije sacando el dinero de la cartera.

- Vaya es muy joven - dijo cogiendo el cambio.

- Si, lo se… - suspiré. Cogí el cambio y guardé la cartera en una de las bolsas y cogí las cuatro bolsas.

- ¿Quiere que la ayude? - se ofreció.

- Estoy embarazada, no invalida - le sonreí.

- ¿Viene sola? - salió de detrás del mostrador y me quitó las bolsas de las manos.

- Oh no - lo acompañé a la salida - Mi novio está allí - dije señalando el.coche. - Él está enfadado conmigo.

- ¿Por qué lo hicistes salir a las ocho de la mañana para comprar antojos? - preguntó sonriente.

- Quizás - sonreí. Justin nos miró frunciendo el ceño. Abrí el maletero y el chico metió las bolsas dentro. - Muchas gracias David - dije leyendo la chapa que llevaba en el lado izquierdo de su camiseta.

- No hay de qué…. - alzó una ceja.

- ______ - le sonreí.

- _______, bien _______ espero que disfrute de sus antojos - reí.

- Adiós - me despedí de él y me metí en el coche mientras sonreía. Miré hacia mi izquierda porque Justin me estaba mirando. Le aguanté la mirada. - ¿Es que no vas a conducir hacia casa? - le pregunté. Justin volvió su vista a la carretera y gruñó mientras arrancaba.

- Si hubiera sabido que comprarias tanto hubiera entrado contigo - masculló entre dientes.

- No sabía que iba a comprar tanto, igual, David se ofreció a ayudarme - dije sonriendo. Sabía que estaba celoso, y me encantaba ponerlo así.Justin condució molesto de nuevo a casa. Cuando aparcó, se bajó y abrió el maletero cogiendo las bolsas. 

Lo seguí hasta llegar al portal. Sujetó las cuatro bolsas con una mano, sacó las llaves de casa de su bolsillo y me dejó pasar. Supongo que si no estuvieramos vigilados y amenazados de muerte, el ni siquiera se hubiera preocupado en acompañarme. Subimos de nuevo a casa y dejó las bolsas en la cocina. Me quité los zapatos sintiendo mis pies doler. Hice una mueca y empezé a guardar cosas en la despensa, con ayuda de Justin. 

Después cogí el pan frito y le eché miel por encima. Lo mordí y me sentí morir. Que rico.

- ¿Quieres? - le pregunté a Justin. Él me miró sin ninguna expresión en su rostro.

- ¿Te arrepientes de estar conmigo? - lo miré y dejé de comer. Me quedé sin palabras. Claro que no me arrepentía de estar con él. Él se había convertido en mi mundo. Sabía que lo que le había dicho le había dolido, y le estaba dando vueltas a mis palabras. Así que no contesté y seguí comiendo mirando hacia la pared de la cocina. -¿No vas a contestarme? - dijo enfadado.

- No tenía intención - dije con la boca llena. Justin cogió el plato y lo tiró al suelo.

- ¡Justin! - me quejé - ¿Sabes el antojo que tenía de eso que acabas de tirar?

- Respondeme _______.

-Ahora no podré comerlos y a tí da igual. ¿Crees que me apetecía salir a comprar miel? No, claro que no. Me duelen los pies, me siento cansada y estoy triste porque no me caben mis jeans, ¡y tú tiras mi comida!

- Te hice una pregunta - me miró calmandose.

- Pues ahora no voy a responder a la jo.dida pregunta. - me enfadé y me agaché para recoger lo que Justin había tirado.

- Jo.der ¿Por qué eres tan complicada? - dijo frustrado.

- Yo no soy complicada, tú eres un capu.llo - dije recogiendo los cristales del suelo.  Me levanté y fuí a coger el cepillo para barrer los pequeños cristales.

- Si todo esto ha sido un error para ti, ¿¡Por qué no te largas ______? Por que sinceramente eso haría las cosas más fáciles. !- gritó alterado. Dejé de barrer y me quedé mirandolo.

- ¿Quieres que me vaya? - pregunté. Justin me miró metiendo sus manos en los bolsillos de sus calzonas.

- ¿Te arrepientes de todo esto? - preguntó de vuelta.

- Pensé que eras inteligente, Justin. Todavía estoy aqui contigo, ¿Eso no significa nada para ti? ¿Crees que si no quisiera estar contigo, seguiría aquí aguantando todo esto? Y ahora contesta tú, Justin. ¿Quieres que me vaya? Porque si es eso lo que quieres, lo haré. No quiero molestar a nadie, ni complicarte màs la vida.

- No, no quiero que te vayas.

Chapter {38}



- Justin - dije nerviosa.

- Tranquila cariño estoy aquí - cogió mi mano. Unos médicos me pusieron en una silla de ruedas para llevarme dentro del hospital. Intenté relajarme. Los médicos me llevaron por un pasillo blanco, donde no había nadie. Miré hacia mi vientre hinchado y vi que esaba sangrando. Puse mi mano para no sangrar. Miré asustada mis manos llenas de sangre, miré hacia atrás y vi el pasillo lleno de sangre.Entré en estado de pánico.

- Ayúdenme - rogué. Pero los médicos iban despacio por ese pasillo mientras me desangraba. - Por favor - sollocé. - ¿Justin? - lo busqué con la mirada, él se había quedado al principio del pasillo, me miraba sin ninguna expresión en su rostro y sus manos caían a sus costados. Sentí un dolor en mi vientre y lo vi todo negro.

Abrí los ojos con dificultad viéndolo todo borroso. La imagen se volvió más nítida y vi a Justin sentado en un sofá con un bebé en brazos. Él le sonreía mientras lo miraba. Quise acercarme a ellos, pero algo me lo impedía. Una mujer se acercó a Justin, miró al bebé sonriendo. Ella y Justin se miraron. Ella tocó su nuca y besó su mejilla. Quise gritar, que estaba allí, pero mi voz no salía de mi garganta. Intenté salir de donde estaba. Era como si estuviera en una caja de cristal.Ni siquiera podía respirar. Justin me miró y le aguanté la mirada, después él sonrió y le dio un casto beso a la chica.

Me desperté sobresaltada, casi hiperventilando y sudando. Miré a mi lado para ver a Justin plácidamente dormido. Me incorporé en la cama, estaba asustada. Limpie el sudor de mi frente y me levanté aún un poco aturdida. Abrí la puerta de la habitación con cuidado de no despertar a nadie y salí. Entré en el cuarto de baño y recogí mi pelo en una cola de caballo. Abrí el grifo y con agua fría mojé mi rostro varias veces, para después mojar mi nuca y mi pecho. Apoyé mis manos en el lavabo y me miré al espejo mientras que el sueño volvía a revivirse unau vez más en mi cabeza. Toqué mi vientre y mi labio inferior tembló.

Solté un pequeño sollozo, me arrodillé delante del inodoro y abrí la tapa echando toda la cena. Cuando me sentí mejor, tiré de la cadena y lave mis dientes. Me senté en el suelo, apoyando mi cabeza en la fría pared del baño limpiando mis lágrimas. No era la primera vez que tenía un pesadilla como esa.
Cuando me encontré mejor fui a beber un vaso de agua y después me senté en el sofá, rodeando mis piernas con mis brazos incapaz de dormir de nuevo. Solo eran las cinco. Suspiré. Aún sentía la impotencia en mi interior de no poder hacer nada cuando vi a Justin y al bebé con esa mujer. 
El único sentido que le pude sacar al sueño fue que yo moría en el parto y después de eso, Justin volvería a hacer su vida. Cuando recordé la mirada sin expresión de Justin me estremecí.

- ¿Nena? - escuché murmurar a Justin. ¿Cuanto tiempo me había llevado pensando? Miré hacia la puerta del salón y vi a Justin aparecer adormilado. - ¿Que haces aquí? - pasó una mano por su pelo desordenado.

- No podía dormir - susurré. Justin se acercó a mi, sentándose a mi lado.

- ¿Que es lo que te preocupa? - pasó su brazo por mis hombros y me acercó a él. Apoyé mi cabeza en su hombro desnudo y apoyé un poco mis piernas en él y puse uno de mis brazos en su pecho.
- Solo tuve una pesadilla - murmuré. Justin me estrechó más contra él y suspiró pasando sus dedos por mi brazo, de arriba abajo. 

- ¿Que ocurría en tu pesadilla? - me preguntó. 

- Nada importante - murmuré. 

- Es importante, o si no, no estarías aquí, sin poder dormir. Se que todo esto te preocupa, solo estoy pensando que es lo mejor para nosotros. 

- ¿Y que es lo mejor para nosotros, Justin? - me incorporé. - ¿Sentarnos aquí a esperar que nos maten por el maldito territorio? 

- No tienes derecho a opinar sobre nada de esto- se levantó y cerró la puerta del salón para no despertar a Cristina y Ryan. 

- Maldita sea, Justin. Es mi vida también. - me quejé al borde de la desesperación. 

- Cierra la boca, ______. ¿Crees que no le estoy dando vueltas a esto? ¿Crees que es fácil tomar una decisión? No, claro que no. No tienes una idea - rió cínico. 

- Estoy cansada de todo esto. - dije.

- Sabías las consecuencias, _______. Tuviste la oportunidad de alejarte, y no lo hiciste.  Sabías a lo que me dedicabas y seguistes conmigo. No tengo la culpa de que no hayas abierto los ojos antes.

- Lo que me molesta es que estes poniendo nuestras vidas en peligro por tu orgullo. Admítelo Justin, ellos ganaron. No siempre pueden ganar los buenos - intenté razonar con él.

- Los buenos no pueden rendirse tan facilmente. - negó con la cabeza.

- Tú y los demás deberían sacar la cabeza de su cu.lo y dejar de ser unos jo.didos idiotas - escupí.

- ¿Así que ahora soy un jo.dido idio.ta - se cruzó de brazos.

- Si, eres un jodido id,iota, ¿Sabes? A veces me arrepiento de no haber dado marcha atrás en todo esto
- la cara de Justin cambió. - Debería de haberte mandado al in.fierno cuando tuve oportunidad. Si eso hubiera pasado, no estaría ahora embarazada y asustada, pensando que en cualquier momento pueden matarme - hice un puchero con mi labio inferior. Pasé por su lado para ir a la cocina y cerré la puerta detrás de mi. - Estoy hambrienta - abrí la despensa. Cogí los ingredientes para hacer pan frito.

Miré el reloj de la cocina. Las siete de la mañana, sonreí, ya solo me quedaba echarles la miel por encima y podría comerlos. Rebusqué en la despensa el tarro de miel, que no vi. Fruncí el ceño y después de buscar en toda la cocina me di por vencida. Necesitaba miel. Dejé el pan en el horno apagado y salí de la cocina. Seguí por el pasillo y entré en la habitación cerrando la puerta. Justin estaba asomado en la ventana fumando. 

Cogí del armario una camiseta holgada y unos pantalones vaqueros. Me quité mi pijama y me puse el sujetador. Metí mis piernas por mis pantalones vaqueros y salté para que entrara mi trasero. Cuando lo conseguí intenté abrocharme el botón, pero no pude.  - Maldita sea - murmuré. Intenté abrocharmelo de nuevo, pero no pude. Me los quité con dificultad y cogí otros. Volví a saltar para metermelos pero tampoco me cerraba. Estaba desesperandome. 
Me los quité y cogí los últimos pantalones que tenía. 

- Joder - hice un puchero. Gemí frustrada en voz alta y me senté en el borde de la cama. Miré hacia mi izquierda y vi a Justin mirandome.

- Que - escupí. Me levanté de la cama y abrí de nuevo el ropero. Saqué unos leggins y una camiseta blanca de Justin. Me puse los leggins, que apretaban un poco mi vientre. Despues me puse la camiseta de Justin y mis deportes.

- ¿Donde se supone que vas? - escuché la voz de Justin detrás de mi.

Continuación


- La cuestión es que ya todo se ha solucionado. - cerré el album - Y usted no tiene la culpa de que Justin se fuera, él solo estaba en su etapa rebelde - ella asintió sonriendo. - De pequeño tuvo que ser un niño muy tierno - sonreí viendo de nuevo las primeras fotos del album.

- Sigo siendo tierno - dijo entrando en la cocina. Reí.

- ¿No es verdad? - miró lo que Pattie estaba apartando en el plato.

- Claro, cariño - volví a cerrar el album. - ¿Vamos poniendo la mesa? - me bajé del taburete.

- Si - dijo Pattie. Justin me enseñó donde estaban los vasos y cogí tres, con los cubiertos. Los puse en la mesa y Justin me cogió de la cintura. Me giré y puse mis brazos en su cuello.

- ¿No soy tierno? - susurró.

- Te dije que si lo eres - sonreí.

- Lo dijistes burlandote - me incliné y besé castamente sus labios.

- Vamos a seguir poniendo la mesa - me separé de él. Pero me atrajo de nuevo a su cuerpo y puso su mano en la parte baja de mi espalda y la otra en mi nuca y me besó. Me perdí en su beso, acariciando su nuca y pasando mis manos por su pelo.

- ¿Cómo va esa mesa? - escuchamos a Pattie desde la cocina - Espero que no esteis haciendo nada malo - me separé y reí por lo bajo.

- Creo que ella tiene cámaras por aquí - Justin me soltó.

- Venga, vamos - cogí su mano y lo arrastré de nuevo a la cocina.

- Espero que hayas mejorado en la cocina, mamá. Se que cocinar no es una de tus habilidades. - ella se hizo la ofendida y le tiró un paño mientras que Justin reía.

Chapter {37}



Respiré hondo mientras que esperaba a que Pattie abriera la puerta de entrada, seguramente sería el cura. Justin cogió mi mano y me la apretó dandome confianza. Pattie había llorado de la emoción cuando le dijimos que ibamos a casarnos. Ella estaba contenta porque pensaba que cuando nos casaramos, Justin dejaría el negocio, ya que ahora tendría una familia.

- Me alegro de que vayais a casaros - dijo Pattie haciendo café - Supongo que ahora que formareis una familia…. Justin dejará su negocio.

- Eso espero, Pattie - me senté en un taburete.

- Yo… no se como puedes estar con mi hijo, ______. No es que sea malo, echó café en las tazas. - Él es un buen hombre, y estoy segura de que será un buen marido y un buen padre. Pero me sorprende que hayas aguantado su negocio, ______. En todo lo  que él está metido - dejó la cafetera a un lado y cogió la caja de leche - Se ve que lo quieres.

- Si - sonreí.

- No sabes lo que me alegra escuchar eso. Él se merece ser feliz, y lo es contigo. Has sacado a Justin del lado oscuro, por así decirlo - sonreimos. - Él estaba perdido - suspiró - Me siento muy mal por no haberme dado cuenta antes de que Justin iba por mal camino… supongo que estaba ocupada con otras cosas que al final no fueron tan importantes. El siempre se ha castigado mucho a si mismo - asentí sabiendo que era cierto. - Y cuando lo vi tan feliz contandome de ti, y vi como te miraba  - sonrió y se secó una lágrima que rodaba por su mejilla. Como siguiera hablando iba a terminar llorando yo también- Me has traido a mi hijo de vuelta, ______. Y siempre te voy a estar agradecida por ello.

- ¿Sobre que  estaras agradecida? - preguntó Justin entrando en la cocina.

- Sobre nada, cariño. - Jusrin besó la mejilla de Pattie y esta sonrió.

- Pase - escuchamos a Pattie. Moví nerviosa mi pierna.

- Cariño, relajate - rió Justin poniendo su mano en mi rodilla para que dejara de mover mi pierna.

- Lo siento, estoy un poco nerviosa - murmuré.

- Hombre Justin - dijo un hombre. Justin y yo nos levantamos del sofá. Justin le dio la mano a ese hombre. - Cuanto tiempo sin verte, estás hecho todo un hombre.

- Me alegro verte - contestó Justin.

- ¿Quien es esta chica? - preguntó sonriente.

- Joseph, ella es ______, mi prometida. - nos presentó Justin. Ambos estrechamos nuestas manos.

- Es un gusto conocerte, _______ - me sonrió dulcemente.

- Igualmente - sonreí.

- Voy a por un café - dijo Pattie saliendo de la cocina. Joseph, se sentó en el sofá de la izquierda, y Justin y yo nos sentamos medio girados para poder mirarlo. Me fijé en su vestimenta. Unos pantalones de pinza marrones y una camisa blanca con rayas grises, apenas visible.

- Me alegra de que vayas a asentar la cabeza por fin, Justin. - dijo apoyando sus antebrazos en sus piernas y juntando sus manos. - Tu madre ha estado sufriendo mucho. - Sentí a Justin tensarse a mi lado. - Cuando te fuistes, venía siempre a rezar para que estuvieras bien, y tambien rezaba por ella - me señaló - Para que aguantara y siguiera contigo. - lamí mis labios.

- ¿Cuantas cucharas de azúcar Joseph? - preguntó Pattie desde la cocina.

- Voy - Joseph se levantó y se dirigió a la cocina. Pasé mi mano por la espalda de Justin de forma reconfortante. Apoyé mi barbilla en su hombro y rodeé su brazo con mi otro brazo.

- Te quiero - susurré y me incorporé para besar su mejilla.

- Yo tambien te quiero, nena - me miró y sonrió. Pattie y Joseph no tardaron en llegar.

- Ellos quieren casarse - comenzó Pattie - Lo antes posible.

- Eso es dificil - dijo Joseph removiendo su café.

- Queremos que nos case usted en una ceremonia privada - dijo Justin sujetando mi mano. - Obviamente le pagaremos por eso - terminó Justin.

Joseph suspiró - ¿Por qué tanta prisa muchacho?

- Solo queremos hacerlo ya, antes de que el bebe nazca - apreté la mano de Justin.

- ¿Estas embarazada? - me observó. Asentí. - ¿Por eso os quereis casar? ¿Por que ella está embarazada? - bebió de su taza de te y lamio sus labios despues. Sus gafas caian por su nariz, y él volvió a subirselas.

- No, claro que no - Justin frunció el ceño- levaba tiempo pensandolo.

- Bueno… - suspiró - el matrimonio es algo muy importante.

- Lo sabemos - dijo Justin. - Y estamos totalmente seguros de que queremos casarnos - Justin me miró y yo le sonreí asintiendo.

- Bien, esto lo haré por que te conozco desde que naciste Justin, ¿Para cuando quereis la fecha? - Justin me miró.

- Nos tiene que dar tiempo a organizarlo todo - mordí mi labio.

- Bueno, pues ustedes me vais avisando, ¿Esta bien? - se levantó. - Me esperan en la iglesia, gracias por el café Pattie. - Todos nos levantamos.

- No hay de que - sonrió Pattie. Justin y yo estrechamos la mano de Joseph y Pattie lo acompañó a la puerta.

- Bueno… No ha sido tan dificil - suspiré volviendome a sentar en el sofá.

- Ya tenemos algo hecho - sonrió. Desde hacia rato tenía una sensación de fatiga en mi garganta.

- ¿El baño? - pregunté.

- Sube las escaleras y la primera puerta que ves a la derecha. - me indicó.

- Gracias - me levanté y salí del salón para empezar a subir las escaleras casi corriendo. Entré en el baño y cerré la puerta con el seguro. Abrí la tapa del inodoro, me recogí el pelo con una gomilla y me arrodillé ante él.
Cuando me encontré mejor me levanté y tiré de la cisterna. Me miré al espejo y me eché un poco de agua por el cuello. Estaba un poco pálida asi que pellizqué levemente mis mejillas. Cogí la pasta de dientes y me eché en el dedo y me lavé los dientes por encima. Cuando estuve lista salí. Bajé de nuevo por las escaleras fijandome ahora en la pared. Allí Pattie tenía varios cuadros con fotos. En uno de ellos salía Justin con dos personas mayores, supongo que eran sus abuelos, en otro Justin y Pattie y en el otro Justin solo vestido de traje de chaqueta. Sonreí al ver sus pelos, me preguntaba si podía ver. En la otra Justin era más pequeño y tenía su pelo corto. - Sonreí.

- Iba a subir a buscarte - escuché la voz de Justin al pie de la escalera. Lo miré y sonreí.

- Estabas muy guapo aquí - señalé la foto en la que salía con sus abuelos. Justin subió y se puso en el escalón de abajo y miró la foto sonriendo. - Y aquí - subí varios escalones y Justin me siguió - ¿Veias algo con esos pelos tan largos? - le pregunté.

- Aunque te sorprendas, si veía, en esos años no me importaba el pelo - se pasó una mano por su pelo insconcientemente.

- Ya veo - murmuré.

- ¿Os vais a quedar a cenar? - preguntó Pattie desde abajo. Justin me miró y asentí.

- Si mamá - dijo este.

- ¿Que haceis ahí? - preguntó recogiendo su pelo en una cola alta.

- _______ estaba viendo las fotos. - ambos bajamos.

- ¡Tengo más! - dijo ella emocionada.

- No, mamá, por favor - rogó Justin. Pattie abrió un mueble y sacó un album de fotos o mejor dicho, un gran album de fotos.

Lo cogí y la acompañé a la cocina. Me senté en el taburete y empezé a ver el album, riendome de algunas fotos y sonriendo de ternura por otras mientras Pattie hacia la cena y me contaba la historia de algunas fotos. Ella se había negado a que la ayudara.

- Esa es la última foto que tengo de él - dijo. Miré la última foto del album. Esta vez el tenía el pelo más corto, y en sus brazos pude distinguir los primeros tatuajes. - Ahí fue cuando todo se descontroló. Él llegaba tarde a casa, dejó los estudios de lado - suspiró - Se metía en problemas, se pegaba con los otros chicos, empezó a fumar - ella apartó la comida del fuego. - Y debido a las constantes discusiones en casa... se fue y tuve la mayor parte de culpa de que eso pasara. Yo no quería aceptar que Jeremy tenía una doble vida. Discutí mucho con Justin por eso... y todo se desmoronó, perdí a un hijo. No lo vi en un año. Que fue cuando tu apareciste en su vida - limpió una lagrima - Fui tan estú.pida - susurró.

martes, 7 de abril de 2015

Chapter {36}



Parpadeé un par de veces intentando asimilar lo que Justin me habia dicho. - Claro que quiero - susurré. Justin sonrió. - Pero tengo miedo de que pase algo - su sonrisa se desvaneció. - Siempre nos pasa algo, a nosotros o a los que están  a nuestro alrededor. Por eso no estoy segura si deberiamos de… casarnos ya…. - Justin lamió sus labios.

- Podemos hacer algo intimo - me sugirió.

- ¿Pensabas invitar a mucha gente? - le pregunté y me senté en mi cama.

- Lo decía por ti - sonrió fugazmente.

Lo miré mal - Será que tengo muchos amigos - rodé los ojos.

- Solo bromeaba nena - pellizcó mi mejilla.

- Pero Justin, no tengo suficiente dinero para comprarme un vestido - mordí mi labio.

- Eso no es problema nena, tengo demasiado ahorrado del negocio.

- Oh no - negué con la cabeza - No quiero que… - Justin puso su dedo en mis labios.

- No aceptaré un no por respuesta nena. - quitó su dedo.

- Pero.. - volvió a poner su dedo en mis labios.

- No, cariño, te dije que no - volvió a quitar su dedo. - Venga, volvamos al salón - asentí. Me bajé de la cama y seguí a Justin hacia el salón.  Justin volvió a sentarse en la silla y yo en el sofá.

- Vamos a hacerlo - dije - No queremos nada especial, solo la familia y los amigos más cercanos.

- ¿Por la iglesia? - Justin y yo asentimos.

- Pero eso puede durar unos siete meses o un año. - mi madre cerró el libro y lo puso sobre la mesa.

- Mi madre tiene un amigo que es cura, ella es muy religiosa - añadió - Asi que hablaré con ella para ver que puede hacer.

- Pero...

- Mamá, sabemos lo que te hemos dicho, a medida que vayamos hablando las cosas te iré informando. - la interrumpí y me levanté.

- ¿Nos vamos? - le pregunté a Justin. El asintió y se levantó.

- Gracias por la cena - besé su mejilla.

- No tienes que darlas, ya me informarás - asentí.

- Adiós María - se despidió Justin, cogió mi mano.

- Adiós - dijo esta.

Cuando salimos, Ryan estaba saliendo.

- Hora de irnos, Justin - le dió las llaves de su coche.

- Si, claro, iré a cog.er el... - Ryan asintió y Justin entró. Lo seguí por el pasillo hast nuestra habitación.

- ¿Donde vas? - le pregunté frunciendo mi ceño.

- Negocios - sacó el arma y la guardó detrás de sus jeans.

- Pero... - Justin se acercó a mi y despositó un beso en mi ceño fruncido.

- Deja de preocuparte, todo irá bien  - besó esta vez mis labios.

- No, sabes que eso no me tranquiliza. ¿Por qué vais?

- Cariño, tenemos que seguir con lo nuestro, no preguntes más.

- No quiero que te pase nada - mordí mi labio inferior.

- Y no me pasará, te preocupas demasiado - tiró de mi barbilla para que dejara de morderme el labio.

- Tengo motivos - murmuré mirando hacia abajo.

- Lo sé, pero confia en mi. Te hice una promesa hace 4 años, te prometí que me mantendría vivo por ti, y creo que hasta ahora no he roto la promesa ¿no? - negué con la cabeza.

- Pues entonces confía en mi. - levantó mi mentón para que lo mirara. - Mañana hablaremos todo sobre la boda, ¿Te parece bien? - asentí. Justin juntó sus labios con los mios.

- Ten cuidado - susurré.

- Siempre lo tengo - me guiño un ojo y sonreí. Lo seguí por el pasillo y volví a besarlo en la puerta. - Adiós nena - se despidió.- Cierra la puerta con llave - asentí y los vi irse. Cerré la puerta y despues la cerré con llave.

- ¿Te parece si vemos una pelicula? - preguntó Cristina.

- Si - la seguí hasta el salón y me senté en uno de los sofás.  Ella puso una pelicula que estaban echando en la televisión, aunque lo que menos hicimos es ver la película.

- ...  Y nos casaremos pronto - terminé.

- ¿Por qué? Una boda es mucho lio, ¿Por qué tanta prisa? - me quede mirando a Cristina.

- Él tiene miedo de que alguno de los dos muera - susurré. Cristina dejó de comer palomitas y dejó el cuenco encima de la mesa.

- Estoy asustada porque no se que va a pasar - dijo Cristina - A veces pienso que solución es dejar Stratford e irnos lejos hasta que las cosas se calmen por aquí. Pero irnos, sería dejarlo todo. - negó con la cabeza - No se si estoy preparada para dejarlo todo. - asentí entendiendola y pensé en mi madre y mi hermano, y en la universidad. Solo me quedaba un año para acabar la carrera. - Y entonces pienso en ti, y en tu hijo, y .... pienso que deberiamos irnos, sin pensarnoslo. Pero estoa chicos son estú.pidos y parece que les importa más el poder. Y por una parte los entiendo, no ha sido fácil conseguir todo lo que ellos tienen ahora, pero pienso que Justin es el primero que se tenía que largar de aquí estando tú embarazada. No solo tiene que protegerte a ti ahora - insconcientemente puse una mano en mi vientre y Cristina suspiró. - Será mejor que nos vayamos a la cama, luces cansada.

- Siempre luzco cansada - me levanté -  Todo esto me está matando por dentro, y encima con el embarazo, me llevo todo el día durmiendo - me quejé. Cristina rió.

- Haces lo que más te gusta - se burló y sonreí.

- Buenas noches - la abracé.

- Buenas noches, si necesitas algo, llamame - asentí y ella entró en su habitación y yo a la mía. Me desvestí guardando la ropa en el armario y me puse una camiseta de Justin. Tiré los cojines que estaban encima de la cama hacia un lado de la habitación y eché las mantas hacia atrás. Apagué la luz y me acosté.

Daba vueltas en la cama pensando en todo lo que había pasado. Todo el asunto de los Skinhead me tenía los pelos de punta. Me moví de nuevo en la cama. ¿Y si buscaba información sobre los Skinhead?
Encendí la lamparita que estaba en la mesilla de noche y me levanté cogiendo el portatil del armario. Lo puse encima de la cama y lo encendí. Me senté en frente de él cruzando mis piernas y golpeando con mis dedos el portatil hasta que se encendió. Abrí el navegador y puse "Skinhead" esperé a que la pagina cargara. El primer link que venía era wikipedia. Pasé mi mano por mi pelo echandolo hacia un lado. Y leí la información que me ofrecía wikipedia.

Hice una mueca al no encontrar lo que buscaba, volví a google y seguí buscando, encontrando el mismo material. Vi varias fotos de chicos con la cabeza rapada y haciendo el saludo nazi. Algunos con el simbolo nazi tatuado. Seguí buscando y todo lo que me salía era la historia de los Skinhead, un grupo que les gustaba la misma musica y el mismo estilo de ropa, y que después se separaron en dos grupos, los que eran racistas y los e no.

- No lo entiendo - murmuré.

- ¿El que no entiendes? - la voz de Justin me sobresaltó y cerré el portatil. Lo miré asustada, él estaba parado a los pies de la cama. Se veía cansado y un poco sucio. Justin cruzó sus brazos y alzó una ceja esperando una respuesta.

- Mmm... - lamí mis labios - Estaba viendo vestidos de novia y.... no entiendo como son tan caros - mentí y rezé para que se creyera lo que habia dicho.

- ¿Estás segura? - asentí.

- Te has asustado, eso significa que estabas haciendo algo malo - una sonrisa arrigante tiró de la comisura de sus labios.

- Eso es porque estaba concentrada y no te he oido entrar.

- Bien, dejame ver esos vestidos tan caros - se puso en su lado de la cama y fue a co.ger el portatil pero lo cogi antes de que el llegara.

- No puedes - abracé al portatil.

- ¿Por qué?

- ¿Y si algunos de los que ves es mi vestido de novia? Te recuerdo que el novio no puede ver el vestido, o si no es mala suerte, y no quiero más mala suerte de la que tenemos - Justin me miró sin saber si creerme o no.

- Está bien - dijo al fin - Tomaré una ducha.

- Vale - Justin cogió unos boxers y unas calzonas y salió de la habitación. Abrí de nuevo el portatil y borré el historial. Lo apagué y lo guardé. Me acosté y suspiré. Me había dado un susto de muerte.

Chapter {35}



______ se encontraba descansando. Después de desmayarse en casa de Marta. Me levanté del sofá donde Cristina y Ryan se encontraban sentados mirando a la nada.

- ¿Donde vas? - me preguntó Ryan.

-Necesito pensar - cogí el paquete de cigarrillos.

- Ten cuidado - dijo.

- No saldré del edificio. - Subí hacia a la azotea, para estar solo y pensar. Me senté en el suelo apoyandome en la pared. Me encendí un cigarro y apoyé el brazo en la rodilla. Marta estaba ingresada. Había perdido mucha sangre, pero habían podido salvarla. Teniamos que acabar con esto, sabía que nuesto orgullo no nos iba a permitir irnos. No podiamos dejar todo lo que habíamos hecho aquí, pero tampoco podía dejar que siguieran haciendole daño a las personas que quiero. 
Le di otra calada a mi cigarro y miré hacia la izquierda cuando sentí pasos. ______ apareció y se sentó a mi lado.

- Antes venía aquí a pensar - suspiró.

- Lo sé cariño - le di una calada a mi cigarro. Ella me miró con el ceño fruncido. - Un día te seguí - dije recordandolo.

- Vaya… - murmuró - Justin - jugó con sus dedos nerviosas - Se que no es el mejor momento para decir esto pero…. - tiré el cigarro y esperé que hablara. - Se que estais pensando en que lo mejor sería irnos de Stratford.

- Si, es una posibilidad.

- Me pregunto qué esperais para tomar esa decisión. - Miré hacia el frente.

- No es tan fácil, ______. No podemos dejarlo todo y simplemente irnos.

- Claro que si. ¿Que os retiene aqui? No lo entiendo, Justin.

Me levanté y empezé a caminar de un lado a otro. - Todo lo que hemos hecho, no podemos tirarlo por la borda, todo lo que hemos construido. Simplemente no podemos dejarlo todo.

- ¿Por que no dejais de ser tan orgullosos? ¡Está muriendo gente! - desesperó levantandose.

- ¡TÚ NO LO ENTIENDES! - le grité.

- Claro que no lo entiendo. No entiendo como podeis ser tan tontos. No podeis manejar la situación aquí. Estais jodidos - escupió - Pero preferís morir antes de perder el poder que teniais sobre Stratford. - apreté mi mandíbula - ¿Ahora quien de nosotros tiene que morir para que os deis cuenta que habeis perdido el control de la situación? - miré hacia otro lado metiendo mis manos en mis bolsillos sabiendo que ella tenía razón.  - Te digo esto porque estoy asustada - la miré - tengo miedo de que nos pase algo. Lo de la bomba en el coche... podriamos haber sido nosotros, y estariamos muertos, Justin. No puedo quitarme eso de la cabeza. Y tú y yo sabemos que ellos no van a rendirse. Creo que lo de Christian ha sido un aviso, y simplemente no podeis mirar hacia otro lado e ignorarlo.

Narrado por ________

Justin miró hacia otro lado apretando su mandíbula. Suspiré y decidí dejarlo solo. Abrí la puerta que daba de nuevo a las escaleras y bajé sintiendome mal por todo esto. Llamé a casa y abrió mi hermano.

- ¿Cómo está la embarazada? - me preguntó.

- La embarazada viene a utilizar tu baño - entré hacia dentro.


Me senté en el sofá y mi madre me miró. - Las embarazadas orinan mucho - me dijo.

- Creo que me estoy dando cuenta. - suspiré - Estoy muy cansada - me tendí en el sofá quitando antes mis zapatos. 

- Entre que te llevas todo el dia durmiendo, y el embarazo, te vas a poner como un barril - rió mi hermano. Cogí un cojín y se lo tiré, pero fallé, a lo que él rió.

- No lo intentes, todos sabemos que Justin tiene más punteria que tú, ya nos lo ha demostrado. - Me reí sin fuerzas.

- Tengo hambre, mamá.  - Ella levantó la vista del libro que estaba leyendo y me miró.

- ¿Es que solo vienes aquí a ocupar el sofá, utilizar el baño y vaciarnos la despensa? - rodé los ojos.

- Yo solo necesito mimos - le hice un puchero.

- ¿Y para que está Justin? - dijo mi hermano.

- Erik, ya está. ¿Que quieres que te haga? - me preguntó.

- No lo se, algo rico. Y si un día te aburres puedes volver a hacer el pastel de galletas y chocolate.

- ¿Ya estás con los antojos? - Erik me miró de reojo.

- ¿No se te hace la boca agua solo de pensar en el pastel?

- Si. - me levanté del sofá para ayudar a mi madre a hacerme cualquier cosa. La verdad es que me sentía culpable por hacerla cocinar.
Entré en la cocina y cerré la puerta 
- ¿Puedo ayudarte en algo? - le dije.

- No, solo tiendete - me sonrió. Me senté en uno de los taburetes que habia en la cocina. - ¿Ha pasado algo con Justin? - me preguntó echando bacon en una sarten con un poco de aceite.

- No, es solo que no es buen momento para él… Las cosas se están complicando - mordí mi labio.

- ¿Que cosas? - preguntó curiosa.

- Cosas - me encogí de hombros.

- ¿Sobre su trabajo? - insistió.

- Si - suspiré.

- Cariño, eres mayor, y no tengo que decirte que debes hacer con tu vida, solo te digo que tengas cuidado, ahora más que nunca - me miró cuando puso el bacon en un plato. No dije nada, mi cabeza era un torbellino confuso de pensamientos. Miedo. Tenía miedo de que algo pasara. De que los próximos fueramos nosotros.

- Toma - dijo mi madre sacandome de mis pensamientos y dandome un plato. Me habia hecho un bocadillo de bacon, queso y un huevo frito.

- Creo que te amo - dije cogiendo el plato.

- Me pondré a hacer el pastel - dijo sacando chocolate de la despensa.

- Oh, no tienes por qué - dije intentando morder el bocadillo.

- Claro que si, ¿Desde cuando no le doy un capricho a mi niña? - sonreí. Después de comer y de estar un rato de broma con mi hermano volví a tumbarme en el sofá mirando la televisión. Pensé en lo que había comido, tenía que cordinar la comida con el ejercicio, o si no mi hermano tendría razón y me iban a tener que llevar rodando a todos lados.
El timbre sonó y miré a mi hermano para que fuera a abrir.

- Ve tu - dijo volviendo su vista al ordenador.

- Tú estás más cerca - me removí en el sofá. Mi hermano bufó y se levantó a abrir la puerta.

- Hola, ¿Esta aqui ______? - escuché la voz de Justin.

- Si, pasa - escuché la puerta cerrarse - ella ha venido a dejarnos sin comida y a ocupar el sofá, será mejor que te la lleves. - Justin entró en el salón.

- Hola Justin - lo saludó mi madre dandole dos besos. Me incorporé en el sofá, sentadome y Justin se sentó en una silla apoyando los brazos en la mesa y entrelazando sus manos. - He pensado que podríamos casarnos dentro de poco, antes de que tu vientre creezca más. - Mi hermano y mi madre despegaron su vista de lo que estaban haciendo y miraron a Justin atónitos, al igual que yo.

- ¿Justin puedes venir un momento? - le pregunté levantandome. Justin me siguió hasta mi habitación y cerró la puerta. - ¿Por qué quieres casarte tan pronto? Creí que íbamos a esperar hasta que el niño naciera. 

- He estado pensando lo que me has dicho _____. Yo tambien estoy aterrado con la idea de que nosotros seamos los siguientes. Asi que quiero hacerlo ya. Si yo... algún día te perdiera, no podría vivir sabiendo que.... - negó con la cabeza.

- ¿Nos estás poniendo una fecha de muerte? - aluciné.

- ______ no se si mañana vamos a abrir la puerta y alguien va a dispararnos. No se si la próxima vez que vayamos a algún lado estarán acechandonos y nos matarán. Quiero empezar una vida contigo,quiero experimentar las cosas de la vida junto a ti, y no quiero esperar más... Solo si tú quieres.

martes, 24 de marzo de 2015

Chapter {34}



- ¿Y Marta? - me preguntó ____.

- Quería que la llevara a casa, así que lo hice - ella asintió. 

- Ellos nos están vigilando - dijo Chaz - Tened cuidado, no queremos que vuelva a pasar nada. - dijo agarrando la mano de Paula. 

- Será mejor que salgamos de aquí - dijo Ryan incómodo - Estar aquí no nos hace ningún bien. Cogí la mano de _____ y besé sus nudillos. 

- ¿Cómo estás? - le pregunté. 

- Bien - murmuró - Solo un poco de fatiga, pero ya se me pasará -bostezó y cubrió su boca con su mano. 

- Nos vemos luego - dije mirando a Chaz. Este asintió. Le abrí la puerta del copiloto y a ____ y ella se montó.

- Me gustaría ir a ver a Marta - dijo ella cuando salimos del cementerio - Tengo el presentimiento de que algo no está bien - se movió incómoda en el asiento.

- Nada está bien, cariño - me desvié del camino a casa y me dirigí a casa de Marta. ____ se mordía el labio nerviosa.  Aparqué en frente de su casa y _____ se bajó casi corriendo del coche. La seguí y ella llamó a la puerta. Esta vez la madre de Marta estaba en casa. La saludé y entré con _____ hasta llegar a la habitación de Marta. 

-¿Marta? - preguntó ____ - ¿Puedo pasar? - pegó la oreja a la puerta para ver si escuchaba la respuesta.

- Estará dormida nena - metí las manos en mis bolsillos. ____ me miró y giró el pomo de la puerta poco a poco. Se asomó un poco a la habitación y abrió la puerta. Dejando ver la cama vacía de Marta. Ella frunció el ceño y miró hacia la puerta que estaba cerrada. Llamó a la puerta.

- ¿Marta? Marta, abreme, solo quiero hablar contigo, asegurarme de que estás bien  - mordió su labio nerviosa. 

- Estoy bien - se escuchó un sollozo desde el otro lado de la puerta. 

- Sabes que estoy aquí para lo que quieras. Puedes hablar conmigo - ___ se quitó sus tacones dejandolos a un lado. Me miró mientras que esperabamos una respuesta de parte de Marta. 

-No puedo _____ - se escuchó. Me acerqué más a la puerta - Me pongo a pensar que apenas he pasado tiempo con Chris, y que el tiempo que hemos estado juntos no lo he aprovechado lo suficiente. No le había confesado lo mucho que lo quería y lo importante que era para mi. Y ahora que se ha ido no puedo decirselo - sollozó - No hemos podido hacer ni la mitad de cosas que deseabamos. Como ir a Nueva York, discutir cuantos hijos tendriamos, aunque eso sería después de discutir sobre nuestra boda.  - miré a _____ que tenía sus ojos aguados mientras miraba hacia un punto fijo en la habitación mientras escuchaba - Ya no volveré a escuchar su voz de nuevo... no volveré a mirar sus ojos marrones, y tampoco podré alborotar su pelo y escuchar como se quejaba por eso.Tampoco volveré a escuchar el latido de su corazón mientras que descansaba mi cabeza sobre su pecho. Ni siquiera pude despedirme y decirle una última vez que lo quiero. - Esto verdaderamente estaba oprimiendo mi corazón - Necesito volver a verlo, necesito que me abrace, y que me diga que todo va a estar bien. Necesito escuchar de nuevo sus estúpidas bromas... -aguanté la respiración mientras que _____ limpiaba sus lágrimas. Marta no dijo nada más.

- ¿Marta? - dijo _____ con voz temblorosa.

- La única manera de saber si hay vida después de la muerte es intentar reunirme con él - dijo en voz baja. Pero ambos lo escuchamos. _____ me miró asustada. 

- Marta, abre la puerta - di golpes. 

- Lo siento, simplemente no puedo vivir sin él - _____ se cubrió su boca aguantando un sollozo.

- Marta, abre la puerta, no tomes decisiones precipitadas - giré el pomo de la puerta intentando abrir.

- Justin tienes que abrirla - dijo ______. 

- Marta, háblame - dije mientras forzaba la puerta. Respiré agitado. 

- ¿Que ocurre? - dijo su madre entrando a la habitación.

- Ella dijo que era el fin, y ahora no contesta - dijo _____ nerviosa. 

- Oh dios mio, Marta, Marta - golpeó la puerta a mi lado. 

Apártese - la madre de Marta se echó a un lado y di golpes a la puerta con mi pierna, hasta que la cerradura se rompió. Golpeé mi hombro con la puerta hasta que mi cuerpo cayó hacia dentro del baño, dejándome ver a Marta cubierta de sangre.

- Oh  mi niña - dijo la madre de Marta entrando y abrazando a su hija.

- Llama a un ambulancia - le dije a ____ que estaba mirando la escena en shock - Nena, _____ - me acerqué a ella y la saqué de la habitación cogiendola de sus hombros. Ella me miró con sus ojos abiertos como platos - Llama a una ambulancia - Ella asintió torpemente y la dejé sacando su móvil del bolso. Quité las sábanas de la cama de Marta y las llevé al baño.