¿Quieres que haga qué? – Fue lo primero que dijo _______ al escuchar a su amigo. Desde hacía varios años había logrado vencer la timidez y el sonrojo que le ocasionaba estar frente a él y había decidido, por lo tanto, darse por vencida de lograr algo más que la amistad. Y es que habían pasado tantos años tratando de que ese tonto se fijara en ella, que prefirió dedicarse a conquistar chicos que la tenían más en cuenta.Para Justin Bieber, la pequeña hermana de su amigo no existía. Y hoy, después de tanto llorar, y desde hacia casi 3 años, se habían hecho amigos. Amigos a la fuerza, ya que el noviazgo de Carly y Ryan, habían obligado a Justin a buscar nuevos horizontes referidos a la amistad, y como ella estaba cerca, le fue fácil.
¡Buenas chicas! Me temo que no podré continuar con la novela Recuerda Diciembre®. La autora original de la novela me ha comunicado que tiene los derechos de autor y que preferiría que la novela estuviese solo en su página origina de wattpad la cual dejaré bajo la descripción para que podáis seguirla. No obstante, subiré otra novela para poder continuar con el blog, el cual pretende ser una recopilación y adaptación de algunas de las novelas más populares de Justin Bieber y que nunca hemos pretendido quitar el merito a nadie. Siempre hemos querido dar crédito a las auténticas escritoras. Nada más decir que ha sido un placer tener Recuerda Diciembre® en mi blog, lo siento mucho y espero que os guste.
Página novela Recuerda Diciembre: @desirealba
Me quedé mirando a Justin y después de un rato aguantándole la mirada la aparté. - Siento lo que dije, solo estoy asustada porque no se que va a pasar. Tengo miedo de que nos pase algo - moví mi cabeza de un lado a otro y limpié mis ojos para después seguir barriendo. Metí lo que faltaba en el recogedor y sentí que Justin tiraba de mi brazo. Me solté de su agarre. - Sigo enfadada contigo por tirar mi comida, no sabes el antojo que tenía - murmuré.
- Oh vamos, ¿En serio? - bufó.
- Me gustaría que me entendieras un poco, Justin. Me llevo todo el día con hambre y con sueño, me estoy poniendo más gorda, así que no me entra la ropa. Me duelen mucho los pies, tengo fatiga constantemente y vomito a menudo. Estos días has estado distante conmigo, y lo entiendo porque todo lo que ha pasado nos ha dejado a todos un poco tocados.
Pero necesito que estés conmigo, no lo estoy pasando muy bien - limpié unas cuantas lágrimas. - Y suelo tener todas las noches una pesadilla, donde alguno de los dos acaba muriendo, y me aterra que eso pase. Pasé por su lado y salí de la cocina dirigiéndome a mi habitación. Cerré la puerta y me quité mis leggins dejándolas en el suelo. Me tumbé en la cama y cerré los ojos sintiéndome realmente cansada.
- Oh vamos, ¿En serio? - bufó.
- Me gustaría que me entendieras un poco, Justin. Me llevo todo el día con hambre y con sueño, me estoy poniendo más gorda, así que no me entra la ropa. Me duelen mucho los pies, tengo fatiga constantemente y vomito a menudo. Estos días has estado distante conmigo, y lo entiendo porque todo lo que ha pasado nos ha dejado a todos un poco tocados.
Pero necesito que estés conmigo, no lo estoy pasando muy bien - limpié unas cuantas lágrimas. - Y suelo tener todas las noches una pesadilla, donde alguno de los dos acaba muriendo, y me aterra que eso pase. Pasé por su lado y salí de la cocina dirigiéndome a mi habitación. Cerré la puerta y me quité mis leggins dejándolas en el suelo. Me tumbé en la cama y cerré los ojos sintiéndome realmente cansada.
- Y… ¿De cuanto tiempo estás? - me dijo la mujer buscando un vestido que me quedara bueno.
- Casi tres meses - miré los vestidos blancos.
- Has venido con mucha gente - dijo.
- Si - dije mirando a mi madre y a las chicas - Ellas me matarían si no las llego a traer.
- ¿Cual es tu presupuesto? - me preguntó.
- No muy caro - dije mirando los precios.
- ¿Lo paga tu madre? - me preguntó.
- Entre mi madre y mi prometido. - cogí un vestido que me pareció bien de precio - Este me gusta - le dije.
- Bien, ponlos con los demás. - Me puse en una especie de escenario redondo, con un tapizado rojo, y las chicas y mi madre se sentaron en sofás en frente del pequeño escenario. La mujer, que se llamaba Becca, cerró una cortina blanca al rededor nuestra. Me desvestí y ella me ayudó a probarme el primer vestido, Que tenía un escote en forma de corazón, y llevaba pedrería desde el escote hasta mi cintura, Aquí . Me miré al espejo antes de mostrárselo a las chicas. Me vi vestida de blanco, mi pelo recogido en una cola alta. Estaba nerviosa por esto. Me puse de lado y vi mi vientre abultado. No demasiado.
-¿Que te parece? - me preguntó.
- Es bonito, pero no es este - dije dando una vuelta y mirándome por detrás. Becca abrió la cortina y aparecí frente a todas. Ellas me miraron sonrientes y después el vestido.
- Es bonito, y te queda bien, pero no es ese - dijo mi madre y sonreí.
- Estoy de acuerdo con tu madre - dijo Jennifer.
- Si - dijeron.
- Bien, seguiré con otro - volví a meterme. Después de probarme cinco traje ya estaba cansada de ponerme uno y otro.
- Creo que este es el tuyo - dijo Becca ayudandome a ponerme el vestido. Me lo ató por la espalda y me puso el vestido bien. Me giré para verme al espejo y me quedé en shock mirandome. Era este. Sonreí y mordí mi labio. Di una vuelta y me emocioné.
- Es precioso - dije ilusionada - me queda bien - mordí mi labio y miré hacia la cortina. Becca la abrió y la cara de las chicas fue todo un poema. - ¿Os gusta?
- Oh dios - mi madre tapó su boca - Es precioso - se levantó y me miró de cerca. - Es este.
- Estamos de acuerdo - dijo Paula.
- Voy a llorar - dijo Jennifer. Reí - Mi mejor amiga se casa - se levantó y se subió al escenario para abrazarme. Lágrimas amenazaban con salir de mis ojos.
- Hagamosle una foto - dijo Cristina sacando su móvil. Sonreí y sacó la foto.
- ¿Cuando es la boda? - me preguntó Becca.
- Dentro de dos semanas - dije.
- Menos mal que el vestido te queda bien de largo y todo, esperemos que no engordes mucho, de todos modos podríamos sacarle un poco de tela de aquí - señaló.
Después de eso fuimos a encargar el ramo y a mirar los complementos, pendientes y colgante.
- Tienes que mirar los peinados - dijo Cristina cuando entramos en casa.
- Si, ¿me ducho y los miramos? - le pregunté.
- Me parece bien - me sonrió y entró en el salón para saludar a Ryan. Justin estaba en la cocina bebiéndose una cerveza apoyado en la encimera.
Llevábamos “enfadados” tres días, hablando lo fundamental. Suspiré y me apoyé en la encimera frente a él. Justin me miró y aguantó mi mirada.
- Ya tengo el vestido - dije mordiendo mi labio.
- Eso está bien - dejó la cerveza a un lado y se cruzó de brazos mirándome. Quería abrazarlo, decirle que olvidáramos todo lo que pasó hace tres días. Miré sus brazos llenos de tatuajes, y sus músculos.
- Nunca quise empezar una guerra, Justin - susurré. Justin cogió una de mis manos y me acercó a él, rodeándome con sus fuertes brazos. Rodeé su cintura con mis brazos y apoyé mi cabeza en su pecho. - No quise decirte eso - murmuré - No me arrepiento de nada de lo que he hecho hasta ahora.
- Y yo no quiero que te vayas, ________. - suspiró. Levanté mi mirada para mirarlo.
- ¿De verdad? - pregunté.
- Claro que si, no soportaría que te fueras. - bajó su cabeza y me besó. - Extrañaba tus labios - susurró. Sonreí y enterré mi cabeza en su pecho, sintiéndome protegida mientras él me abrazaba. - ¿Cómo es tu vestido? - preguntó.
- Pues es largo y blanco - me separé un poco de él.
- ¿En serio? No puedes casarte de blanco - alzó las cejas.
- ¿Por que no? - fruncí mi ceño.
- Por que no eres pura, cariño - sonrió burlón.
- Oh, pero eso es porque alguien me corrompió - me separé de él.
- ¿Ah si? Me gustaría conocerlo, parece que hizo un buen trabajo. - sonrió. Abrí la boca en forma de O y le tiré un paño.
- Idio.ta - murmuré con una sonrisa.
- Admítelo nena, me amas así - sonrió vacilante.
- Pensé que el Justin egocéntrico se fue
- Cariño, ese Justin siempre vuelve - negué con la cabeza. - ¿Quieres algo de comer? - me preguntó.
- Me muero de hambre, pero tengo que entrar en el vestido dentro de dos semanas. - murmuré fastidiada.
- ¿Y si te hago un sandwich vegetal? - dijo mirando la despensa.
- Está bien, ¿Me lo harás tú? - me senté en un taburete.
- Si - sacó la lechuga del frigorífico junto a la mayonesa y un huevo.
- ¿Justin cocinero? - reí.
- Si, mi amor, Justin cocinero - me guiñe un ojo y sonreí. Era la primera vez que me llamaba mi amor.
- ¿Que haces ? - Ryan entró a la cocina y vió a Justin empezar a cortar lechuga.
- Sandwich vegetales, ¿Quereis uno?
- Claro, ¿CRISTINA QUIERES UN SANDWICH? - dijo lo suficientemente alto para que ella se enterara.
- ¡Sí! - escuchamos desde el salón.
- Te ayudo - le dijo Ryan a Justin.
- Deberían de hacer eso más a menudo - me bajé del taburete y cogí el mantel para ponerlo en la mesa.
Cristina y yo terminamos de poner la mesa y encendimos el portátil para ver peinados.
- ¿Que tal éste? - me señaló.
- Se me vería la cara de patata.
- Cristina rió. - ¿Y ese?
- Demasiado estirado - hice una mueca.
- Bueno pues... ¿éste? - me señaló otro.Alcé una ceja y la miré.
- ¿Estas bromeando? - ella volvió a reír.
- Eres muy complicada _______ - se quejó.
- Yo no soy complicada, busca recogidos que hayan llevado las famosas. - ella tecleó en google imágenes y salieron desde Jennifer Lopez a Selena Gomez.
- ¿Y este de Demi Lovato? - dijo.
- No me convence - chasqueé mi lengua.
- ¿Y ese? - señalé a una chica que desconocía.
- Es bonito, me gusta - asintió.
- Ya está la comida - dijo Ryan entrando al salón con dos platos.
- Guarda la imagen - le dije a Cristina. Ella antes de cerrar el portátil la guardó. Justin entró con otros dos platos y se sentó a mi lado.
- ¿Que echan hoy? - dijo Justin refiriéndose a la programación de la televisión.
- No tengo ni idea - dijo Ryan con la boca llena.
Comimos mientras que veíamos una serie.
- Creo que a las nueve van a echar una película en la 5. - bebió un poco de agua.
- Si, ¿me ducho y los miramos? - le pregunté.
- Me parece bien - me sonrió y entró en el salón para saludar a Ryan. Justin estaba en la cocina bebiéndose una cerveza apoyado en la encimera.
Llevábamos “enfadados” tres días, hablando lo fundamental. Suspiré y me apoyé en la encimera frente a él. Justin me miró y aguantó mi mirada.
- Ya tengo el vestido - dije mordiendo mi labio.
- Eso está bien - dejó la cerveza a un lado y se cruzó de brazos mirándome. Quería abrazarlo, decirle que olvidáramos todo lo que pasó hace tres días. Miré sus brazos llenos de tatuajes, y sus músculos.
- Nunca quise empezar una guerra, Justin - susurré. Justin cogió una de mis manos y me acercó a él, rodeándome con sus fuertes brazos. Rodeé su cintura con mis brazos y apoyé mi cabeza en su pecho. - No quise decirte eso - murmuré - No me arrepiento de nada de lo que he hecho hasta ahora.
- Y yo no quiero que te vayas, ________. - suspiró. Levanté mi mirada para mirarlo.
- ¿De verdad? - pregunté.
- Claro que si, no soportaría que te fueras. - bajó su cabeza y me besó. - Extrañaba tus labios - susurró. Sonreí y enterré mi cabeza en su pecho, sintiéndome protegida mientras él me abrazaba. - ¿Cómo es tu vestido? - preguntó.
- Pues es largo y blanco - me separé un poco de él.
- ¿En serio? No puedes casarte de blanco - alzó las cejas.
- ¿Por que no? - fruncí mi ceño.
- Por que no eres pura, cariño - sonrió burlón.
- Oh, pero eso es porque alguien me corrompió - me separé de él.
- ¿Ah si? Me gustaría conocerlo, parece que hizo un buen trabajo. - sonrió. Abrí la boca en forma de O y le tiré un paño.
- Idio.ta - murmuré con una sonrisa.
- Admítelo nena, me amas así - sonrió vacilante.
- Pensé que el Justin egocéntrico se fue
- Cariño, ese Justin siempre vuelve - negué con la cabeza. - ¿Quieres algo de comer? - me preguntó.
- Me muero de hambre, pero tengo que entrar en el vestido dentro de dos semanas. - murmuré fastidiada.
- ¿Y si te hago un sandwich vegetal? - dijo mirando la despensa.
- Está bien, ¿Me lo harás tú? - me senté en un taburete.
- Si - sacó la lechuga del frigorífico junto a la mayonesa y un huevo.
- ¿Justin cocinero? - reí.
- Si, mi amor, Justin cocinero - me guiñe un ojo y sonreí. Era la primera vez que me llamaba mi amor.
- ¿Que haces ? - Ryan entró a la cocina y vió a Justin empezar a cortar lechuga.
- Sandwich vegetales, ¿Quereis uno?
- Claro, ¿CRISTINA QUIERES UN SANDWICH? - dijo lo suficientemente alto para que ella se enterara.
- ¡Sí! - escuchamos desde el salón.
- Te ayudo - le dijo Ryan a Justin.
- Deberían de hacer eso más a menudo - me bajé del taburete y cogí el mantel para ponerlo en la mesa.
Cristina y yo terminamos de poner la mesa y encendimos el portátil para ver peinados.
- ¿Que tal éste? - me señaló.
- Se me vería la cara de patata.
- Cristina rió. - ¿Y ese?
- Demasiado estirado - hice una mueca.
- Bueno pues... ¿éste? - me señaló otro.Alcé una ceja y la miré.
- ¿Estas bromeando? - ella volvió a reír.
- Eres muy complicada _______ - se quejó.
- Yo no soy complicada, busca recogidos que hayan llevado las famosas. - ella tecleó en google imágenes y salieron desde Jennifer Lopez a Selena Gomez.
- ¿Y este de Demi Lovato? - dijo.
- No me convence - chasqueé mi lengua.
- ¿Y ese? - señalé a una chica que desconocía.
- Es bonito, me gusta - asintió.
- Ya está la comida - dijo Ryan entrando al salón con dos platos.
- Guarda la imagen - le dije a Cristina. Ella antes de cerrar el portátil la guardó. Justin entró con otros dos platos y se sentó a mi lado.
- ¿Que echan hoy? - dijo Justin refiriéndose a la programación de la televisión.
- No tengo ni idea - dijo Ryan con la boca llena.
Comimos mientras que veíamos una serie.
- Creo que a las nueve van a echar una película en la 5. - bebió un poco de agua.
- ¿Cual? - pregunté.
- Espera, Ryan, dale hacia atrás - dijo Justin. Ryan volvió al canal de antes, donde aparecian las noticias locales.
" Tres almacenes aparecen quemados a las a fueras de Stratford. No hay ningún herido, ya que no habia nadie en ese momento. La policía piensa que se debe a la pelea de bandas que se está librando en Stratford estos momentos, vayamos con Susan, que está en el lugar de lo ocurrido "
- Espera, Ryan, dale hacia atrás - dijo Justin. Ryan volvió al canal de antes, donde aparecian las noticias locales.
" Tres almacenes aparecen quemados a las a fueras de Stratford. No hay ningún herido, ya que no habia nadie en ese momento. La policía piensa que se debe a la pelea de bandas que se está librando en Stratford estos momentos, vayamos con Susan, que está en el lugar de lo ocurrido "
-Voy a comprar - abrí la puerta de la habitación.
- Son las siete y media de la mañana, no hay nada abierto.
- Encontrare un 24 horas. - salí de la habitación y escuché a Justin suspirar. Cogí mi móvil y mi cartera. Busqué en la pequeña cestita que teniamos en la entrada para guardar las llaves. Cuando encontré las llaves de mi coche Justin me las quitó de mis manos y abrió la puerta de salida. Él estaba vestido con unas calzonas, unas camiseta negra de tirantes y una gorra. Con la bisera puesta hacia atrás. Antes de salir de casa cogí las llaves y cerré la puerta. Justin estaba esperandome en el ascensor.
Mientras buscabamos una tienda abierta. La tensión en el coche podría cortarse con un cuchillo. Me moví incómoda en mi asiento. Sabía que había sido lo mejor decirle eso a Justin, él tenía que hacer algo, y hacerlo ya.
Justin aparcó en doble fila frente a una tienda abierta las 24 horas. Me bajé y cerré la puerta. Esperando a que Justin se bajara conmigo, pero no lo hizo. Caminé dentro de la tienda, o mejor dicho, pequeño supermercado, solo habia varias personas y él guardia de seguridad. Busqué por la tienda la miel hasta que la encontré. A su lado vi un bote donde ponia ” Crema para hacer crepes” estuve mirando como se hacía y lo cogí tambien. Al final tuve que coger una pequeña cesta para echar todo lo que estaba cogiendo. Desde chucherias hasta galletas de chocolate. Después pasé por la parte de los cereales y vi los que les gustaban a Justin. Los cogí y los eché. Llegué a la caja y no había nadie.
- Buenos dias - dije.
- Buenos dias - sonrió el chico que estaba detrás de la caja. Era moreno, con el pelo corto, y tenía unos bonitos ojos verdes. Empecé a poner todas las cosas mientras que él las pasaba.
- ¿Puedo hacerle una pregunta?
- Claro - sonreí.
- ¿Por qué compra todo esto a las ocho de la mañana? - dijo metiendo las galletas en la bolsa.
- Oh bueno - reí - Me levanté con ganas de pan frito y cuando lo hicr no tenía miel, asi que vine a comprar miel y se me antojó todo lo demás.
- ¿Está usted embarazada? - me preguntó. - Son 12’40 - dijo.
- Si, estoy embarazada - dije sacando el dinero de la cartera.
- Vaya es muy joven - dijo cogiendo el cambio.
- Si, lo se… - suspiré. Cogí el cambio y guardé la cartera en una de las bolsas y cogí las cuatro bolsas.
- ¿Quiere que la ayude? - se ofreció.
- Estoy embarazada, no invalida - le sonreí.
- ¿Viene sola? - salió de detrás del mostrador y me quitó las bolsas de las manos.
- Oh no - lo acompañé a la salida - Mi novio está allí - dije señalando el.coche. - Él está enfadado conmigo.
- ¿Por qué lo hicistes salir a las ocho de la mañana para comprar antojos? - preguntó sonriente.
- Quizás - sonreí. Justin nos miró frunciendo el ceño. Abrí el maletero y el chico metió las bolsas dentro. - Muchas gracias David - dije leyendo la chapa que llevaba en el lado izquierdo de su camiseta.
- No hay de qué…. - alzó una ceja.
- ______ - le sonreí.
- _______, bien _______ espero que disfrute de sus antojos - reí.
- Adiós - me despedí de él y me metí en el coche mientras sonreía. Miré hacia mi izquierda porque Justin me estaba mirando. Le aguanté la mirada. - ¿Es que no vas a conducir hacia casa? - le pregunté. Justin volvió su vista a la carretera y gruñó mientras arrancaba.
- Si hubiera sabido que comprarias tanto hubiera entrado contigo - masculló entre dientes.
- No sabía que iba a comprar tanto, igual, David se ofreció a ayudarme - dije sonriendo. Sabía que estaba celoso, y me encantaba ponerlo así.Justin condució molesto de nuevo a casa. Cuando aparcó, se bajó y abrió el maletero cogiendo las bolsas.
Lo seguí hasta llegar al portal. Sujetó las cuatro bolsas con una mano, sacó las llaves de casa de su bolsillo y me dejó pasar. Supongo que si no estuvieramos vigilados y amenazados de muerte, el ni siquiera se hubiera preocupado en acompañarme. Subimos de nuevo a casa y dejó las bolsas en la cocina. Me quité los zapatos sintiendo mis pies doler. Hice una mueca y empezé a guardar cosas en la despensa, con ayuda de Justin.
Después cogí el pan frito y le eché miel por encima. Lo mordí y me sentí morir. Que rico.
- ¿Quieres? - le pregunté a Justin. Él me miró sin ninguna expresión en su rostro.
- ¿Te arrepientes de estar conmigo? - lo miré y dejé de comer. Me quedé sin palabras. Claro que no me arrepentía de estar con él. Él se había convertido en mi mundo. Sabía que lo que le había dicho le había dolido, y le estaba dando vueltas a mis palabras. Así que no contesté y seguí comiendo mirando hacia la pared de la cocina. -¿No vas a contestarme? - dijo enfadado.
- No tenía intención - dije con la boca llena. Justin cogió el plato y lo tiró al suelo.
- ¡Justin! - me quejé - ¿Sabes el antojo que tenía de eso que acabas de tirar?
- Respondeme _______.
-Ahora no podré comerlos y a tí da igual. ¿Crees que me apetecía salir a comprar miel? No, claro que no. Me duelen los pies, me siento cansada y estoy triste porque no me caben mis jeans, ¡y tú tiras mi comida!
- Te hice una pregunta - me miró calmandose.
- Pues ahora no voy a responder a la jo.dida pregunta. - me enfadé y me agaché para recoger lo que Justin había tirado.
- Jo.der ¿Por qué eres tan complicada? - dijo frustrado.
- Yo no soy complicada, tú eres un capu.llo - dije recogiendo los cristales del suelo. Me levanté y fuí a coger el cepillo para barrer los pequeños cristales.
- Si todo esto ha sido un error para ti, ¿¡Por qué no te largas ______? Por que sinceramente eso haría las cosas más fáciles. !- gritó alterado. Dejé de barrer y me quedé mirandolo.
- ¿Quieres que me vaya? - pregunté. Justin me miró metiendo sus manos en los bolsillos de sus calzonas.
- ¿Te arrepientes de todo esto? - preguntó de vuelta.
- Pensé que eras inteligente, Justin. Todavía estoy aqui contigo, ¿Eso no significa nada para ti? ¿Crees que si no quisiera estar contigo, seguiría aquí aguantando todo esto? Y ahora contesta tú, Justin. ¿Quieres que me vaya? Porque si es eso lo que quieres, lo haré. No quiero molestar a nadie, ni complicarte màs la vida.
- No, no quiero que te vayas.
- Justin - dije nerviosa.
- Tranquila cariño estoy aquí - cogió mi mano. Unos médicos me pusieron en una silla de ruedas para llevarme dentro del hospital. Intenté relajarme. Los médicos me llevaron por un pasillo blanco, donde no había nadie. Miré hacia mi vientre hinchado y vi que esaba sangrando. Puse mi mano para no sangrar. Miré asustada mis manos llenas de sangre, miré hacia atrás y vi el pasillo lleno de sangre.Entré en estado de pánico.
- Ayúdenme - rogué. Pero los médicos iban despacio por ese pasillo mientras me desangraba. - Por favor - sollocé. - ¿Justin? - lo busqué con la mirada, él se había quedado al principio del pasillo, me miraba sin ninguna expresión en su rostro y sus manos caían a sus costados. Sentí un dolor en mi vientre y lo vi todo negro.
Abrí los ojos con dificultad viéndolo todo borroso. La imagen se volvió más nítida y vi a Justin sentado en un sofá con un bebé en brazos. Él le sonreía mientras lo miraba. Quise acercarme a ellos, pero algo me lo impedía. Una mujer se acercó a Justin, miró al bebé sonriendo. Ella y Justin se miraron. Ella tocó su nuca y besó su mejilla. Quise gritar, que estaba allí, pero mi voz no salía de mi garganta. Intenté salir de donde estaba. Era como si estuviera en una caja de cristal.Ni siquiera podía respirar. Justin me miró y le aguanté la mirada, después él sonrió y le dio un casto beso a la chica.”
Me desperté sobresaltada, casi hiperventilando y sudando. Miré a mi lado para ver a Justin plácidamente dormido. Me incorporé en la cama, estaba asustada. Limpie el sudor de mi frente y me levanté aún un poco aturdida. Abrí la puerta de la habitación con cuidado de no despertar a nadie y salí. Entré en el cuarto de baño y recogí mi pelo en una cola de caballo. Abrí el grifo y con agua fría mojé mi rostro varias veces, para después mojar mi nuca y mi pecho. Apoyé mis manos en el lavabo y me miré al espejo mientras que el sueño volvía a revivirse unau vez más en mi cabeza. Toqué mi vientre y mi labio inferior tembló.
Solté un pequeño sollozo, me arrodillé delante del inodoro y abrí la tapa echando toda la cena. Cuando me sentí mejor, tiré de la cadena y lave mis dientes. Me senté en el suelo, apoyando mi cabeza en la fría pared del baño limpiando mis lágrimas. No era la primera vez que tenía un pesadilla como esa.
Cuando me encontré mejor fui a beber un vaso de agua y después me senté en el sofá, rodeando mis piernas con mis brazos incapaz de dormir de nuevo. Solo eran las cinco. Suspiré. Aún sentía la impotencia en mi interior de no poder hacer nada cuando vi a Justin y al bebé con esa mujer.
El único sentido que le pude sacar al sueño fue que yo moría en el parto y después de eso, Justin volvería a hacer su vida. Cuando recordé la mirada sin expresión de Justin me estremecí.
- ¿Nena? - escuché murmurar a Justin. ¿Cuanto tiempo me había llevado pensando? Miré hacia la puerta del salón y vi a Justin aparecer adormilado. - ¿Que haces aquí? - pasó una mano por su pelo desordenado.
- No podía dormir - susurré. Justin se acercó a mi, sentándose a mi lado.
- ¿Que es lo que te preocupa? - pasó su brazo por mis hombros y me acercó a él. Apoyé mi cabeza en su hombro desnudo y apoyé un poco mis piernas en él y puse uno de mis brazos en su pecho.
- Solo tuve una pesadilla - murmuré. Justin me estrechó más contra él y suspiró pasando sus dedos por mi brazo, de arriba abajo.
- ¿Que ocurría en tu pesadilla? - me preguntó.
- Nada importante - murmuré.
- Es importante, o si no, no estarías aquí, sin poder dormir. Se que todo esto te preocupa, solo estoy pensando que es lo mejor para nosotros.
- ¿Y que es lo mejor para nosotros, Justin? - me incorporé. - ¿Sentarnos aquí a esperar que nos maten por el maldito territorio?
- No tienes derecho a opinar sobre nada de esto- se levantó y cerró la puerta del salón para no despertar a Cristina y Ryan.
- Maldita sea, Justin. Es mi vida también. - me quejé al borde de la desesperación.
- Cierra la boca, ______. ¿Crees que no le estoy dando vueltas a esto? ¿Crees que es fácil tomar una decisión? No, claro que no. No tienes una idea - rió cínico.
- Estoy cansada de todo esto. - dije.
- Sabías las consecuencias, _______. Tuviste la oportunidad de alejarte, y no lo hiciste. Sabías a lo que me dedicabas y seguistes conmigo. No tengo la culpa de que no hayas abierto los ojos antes.
- Lo que me molesta es que estes poniendo nuestras vidas en peligro por tu orgullo. Admítelo Justin, ellos ganaron. No siempre pueden ganar los buenos - intenté razonar con él.
- Los buenos no pueden rendirse tan facilmente. - negó con la cabeza.
- Tú y los demás deberían sacar la cabeza de su cu.lo y dejar de ser unos jo.didos idiotas - escupí.
- ¿Así que ahora soy un jo.dido idio.ta - se cruzó de brazos.
- Si, eres un jodido id,iota, ¿Sabes? A veces me arrepiento de no haber dado marcha atrás en todo esto
- la cara de Justin cambió. - Debería de haberte mandado al in.fierno cuando tuve oportunidad. Si eso hubiera pasado, no estaría ahora embarazada y asustada, pensando que en cualquier momento pueden matarme - hice un puchero con mi labio inferior. Pasé por su lado para ir a la cocina y cerré la puerta detrás de mi. - Estoy hambrienta - abrí la despensa. Cogí los ingredientes para hacer pan frito.
Miré el reloj de la cocina. Las siete de la mañana, sonreí, ya solo me quedaba echarles la miel por encima y podría comerlos. Rebusqué en la despensa el tarro de miel, que no vi. Fruncí el ceño y después de buscar en toda la cocina me di por vencida. Necesitaba miel. Dejé el pan en el horno apagado y salí de la cocina. Seguí por el pasillo y entré en la habitación cerrando la puerta. Justin estaba asomado en la ventana fumando.
Cogí del armario una camiseta holgada y unos pantalones vaqueros. Me quité mi pijama y me puse el sujetador. Metí mis piernas por mis pantalones vaqueros y salté para que entrara mi trasero. Cuando lo conseguí intenté abrocharme el botón, pero no pude. - Maldita sea - murmuré. Intenté abrocharmelo de nuevo, pero no pude. Me los quité con dificultad y cogí otros. Volví a saltar para metermelos pero tampoco me cerraba. Estaba desesperandome.
Me los quité y cogí los últimos pantalones que tenía.
- Joder - hice un puchero. Gemí frustrada en voz alta y me senté en el borde de la cama. Miré hacia mi izquierda y vi a Justin mirandome.
- Que - escupí. Me levanté de la cama y abrí de nuevo el ropero. Saqué unos leggins y una camiseta blanca de Justin. Me puse los leggins, que apretaban un poco mi vientre. Despues me puse la camiseta de Justin y mis deportes.
- ¿Donde se supone que vas? - escuché la voz de Justin detrás de mi.
- La cuestión es que ya todo se ha solucionado. - cerré el album - Y usted no tiene la culpa de que Justin se fuera, él solo estaba en su etapa rebelde - ella asintió sonriendo. - De pequeño tuvo que ser un niño muy tierno - sonreí viendo de nuevo las primeras fotos del album.
- Sigo siendo tierno - dijo entrando en la cocina. Reí.
- ¿No es verdad? - miró lo que Pattie estaba apartando en el plato.
- Claro, cariño - volví a cerrar el album. - ¿Vamos poniendo la mesa? - me bajé del taburete.
- Si - dijo Pattie. Justin me enseñó donde estaban los vasos y cogí tres, con los cubiertos. Los puse en la mesa y Justin me cogió de la cintura. Me giré y puse mis brazos en su cuello.
- ¿No soy tierno? - susurró.
- Te dije que si lo eres - sonreí.
- Lo dijistes burlandote - me incliné y besé castamente sus labios.
- Vamos a seguir poniendo la mesa - me separé de él. Pero me atrajo de nuevo a su cuerpo y puso su mano en la parte baja de mi espalda y la otra en mi nuca y me besó. Me perdí en su beso, acariciando su nuca y pasando mis manos por su pelo.
- ¿Cómo va esa mesa? - escuchamos a Pattie desde la cocina - Espero que no esteis haciendo nada malo - me separé y reí por lo bajo.
- Creo que ella tiene cámaras por aquí - Justin me soltó.
- Venga, vamos - cogí su mano y lo arrastré de nuevo a la cocina.
- Espero que hayas mejorado en la cocina, mamá. Se que cocinar no es una de tus habilidades. - ella se hizo la ofendida y le tiró un paño mientras que Justin reía.
Respiré hondo mientras que esperaba a que Pattie abriera la puerta de entrada, seguramente sería el cura. Justin cogió mi mano y me la apretó dandome confianza. Pattie había llorado de la emoción cuando le dijimos que ibamos a casarnos. Ella estaba contenta porque pensaba que cuando nos casaramos, Justin dejaría el negocio, ya que ahora tendría una familia.
" - Me alegro de que vayais a casaros - dijo Pattie haciendo café - Supongo que ahora que formareis una familia…. Justin dejará su negocio.
- Eso espero, Pattie - me senté en un taburete.
- Yo… no se como puedes estar con mi hijo, ______. No es que sea malo, echó café en las tazas. - Él es un buen hombre, y estoy segura de que será un buen marido y un buen padre. Pero me sorprende que hayas aguantado su negocio, ______. En todo lo que él está metido - dejó la cafetera a un lado y cogió la caja de leche - Se ve que lo quieres.
- Si - sonreí.
- No sabes lo que me alegra escuchar eso. Él se merece ser feliz, y lo es contigo. Has sacado a Justin del lado oscuro, por así decirlo - sonreimos. - Él estaba perdido - suspiró - Me siento muy mal por no haberme dado cuenta antes de que Justin iba por mal camino… supongo que estaba ocupada con otras cosas que al final no fueron tan importantes. El siempre se ha castigado mucho a si mismo - asentí sabiendo que era cierto. - Y cuando lo vi tan feliz contandome de ti, y vi como te miraba - sonrió y se secó una lágrima que rodaba por su mejilla. Como siguiera hablando iba a terminar llorando yo también- Me has traido a mi hijo de vuelta, ______. Y siempre te voy a estar agradecida por ello.
- ¿Sobre que estaras agradecida? - preguntó Justin entrando en la cocina.
- Sobre nada, cariño. - Jusrin besó la mejilla de Pattie y esta sonrió.”
- Pase - escuchamos a Pattie. Moví nerviosa mi pierna.
- Cariño, relajate - rió Justin poniendo su mano en mi rodilla para que dejara de mover mi pierna.
- Lo siento, estoy un poco nerviosa - murmuré.
- Hombre Justin - dijo un hombre. Justin y yo nos levantamos del sofá. Justin le dio la mano a ese hombre. - Cuanto tiempo sin verte, estás hecho todo un hombre.
- Me alegro verte - contestó Justin.
- ¿Quien es esta chica? - preguntó sonriente.
- Joseph, ella es ______, mi prometida. - nos presentó Justin. Ambos estrechamos nuestas manos.
- Es un gusto conocerte, _______ - me sonrió dulcemente.
- Igualmente - sonreí.
- Voy a por un café - dijo Pattie saliendo de la cocina. Joseph, se sentó en el sofá de la izquierda, y Justin y yo nos sentamos medio girados para poder mirarlo. Me fijé en su vestimenta. Unos pantalones de pinza marrones y una camisa blanca con rayas grises, apenas visible.
- Me alegra de que vayas a asentar la cabeza por fin, Justin. - dijo apoyando sus antebrazos en sus piernas y juntando sus manos. - Tu madre ha estado sufriendo mucho. - Sentí a Justin tensarse a mi lado. - Cuando te fuistes, venía siempre a rezar para que estuvieras bien, y tambien rezaba por ella - me señaló - Para que aguantara y siguiera contigo. - lamí mis labios.
- ¿Cuantas cucharas de azúcar Joseph? - preguntó Pattie desde la cocina.
- Voy - Joseph se levantó y se dirigió a la cocina. Pasé mi mano por la espalda de Justin de forma reconfortante. Apoyé mi barbilla en su hombro y rodeé su brazo con mi otro brazo.
- Te quiero - susurré y me incorporé para besar su mejilla.
- Yo tambien te quiero, nena - me miró y sonrió. Pattie y Joseph no tardaron en llegar.
- Ellos quieren casarse - comenzó Pattie - Lo antes posible.
- Eso es dificil - dijo Joseph removiendo su café.
- Queremos que nos case usted en una ceremonia privada - dijo Justin sujetando mi mano. - Obviamente le pagaremos por eso - terminó Justin.
Joseph suspiró - ¿Por qué tanta prisa muchacho?
- Solo queremos hacerlo ya, antes de que el bebe nazca - apreté la mano de Justin.
- ¿Estas embarazada? - me observó. Asentí. - ¿Por eso os quereis casar? ¿Por que ella está embarazada? - bebió de su taza de te y lamio sus labios despues. Sus gafas caian por su nariz, y él volvió a subirselas.
- No, claro que no - Justin frunció el ceño- levaba tiempo pensandolo.
- Bueno… - suspiró - el matrimonio es algo muy importante.
- Lo sabemos - dijo Justin. - Y estamos totalmente seguros de que queremos casarnos - Justin me miró y yo le sonreí asintiendo.
- Bien, esto lo haré por que te conozco desde que naciste Justin, ¿Para cuando quereis la fecha? - Justin me miró.
- Nos tiene que dar tiempo a organizarlo todo - mordí mi labio.
- Bueno, pues ustedes me vais avisando, ¿Esta bien? - se levantó. - Me esperan en la iglesia, gracias por el café Pattie. - Todos nos levantamos.
- No hay de que - sonrió Pattie. Justin y yo estrechamos la mano de Joseph y Pattie lo acompañó a la puerta.
- Bueno… No ha sido tan dificil - suspiré volviendome a sentar en el sofá.
- Ya tenemos algo hecho - sonrió. Desde hacia rato tenía una sensación de fatiga en mi garganta.
- ¿El baño? - pregunté.
- Sube las escaleras y la primera puerta que ves a la derecha. - me indicó.
- Gracias - me levanté y salí del salón para empezar a subir las escaleras casi corriendo. Entré en el baño y cerré la puerta con el seguro. Abrí la tapa del inodoro, me recogí el pelo con una gomilla y me arrodillé ante él.
Cuando me encontré mejor me levanté y tiré de la cisterna. Me miré al espejo y me eché un poco de agua por el cuello. Estaba un poco pálida asi que pellizqué levemente mis mejillas. Cogí la pasta de dientes y me eché en el dedo y me lavé los dientes por encima. Cuando estuve lista salí. Bajé de nuevo por las escaleras fijandome ahora en la pared. Allí Pattie tenía varios cuadros con fotos. En uno de ellos salía Justin con dos personas mayores, supongo que eran sus abuelos, en otro Justin y Pattie y en el otro Justin solo vestido de traje de chaqueta. Sonreí al ver sus pelos, me preguntaba si podía ver. En la otra Justin era más pequeño y tenía su pelo corto. - Sonreí.
- Iba a subir a buscarte - escuché la voz de Justin al pie de la escalera. Lo miré y sonreí.
- Estabas muy guapo aquí - señalé la foto en la que salía con sus abuelos. Justin subió y se puso en el escalón de abajo y miró la foto sonriendo. - Y aquí - subí varios escalones y Justin me siguió - ¿Veias algo con esos pelos tan largos? - le pregunté.
- Aunque te sorprendas, si veía, en esos años no me importaba el pelo - se pasó una mano por su pelo insconcientemente.
- Ya veo - murmuré.
- ¿Os vais a quedar a cenar? - preguntó Pattie desde abajo. Justin me miró y asentí.
- Si mamá - dijo este.
- ¿Que haceis ahí? - preguntó recogiendo su pelo en una cola alta.
- _______ estaba viendo las fotos. - ambos bajamos.
- ¡Tengo más! - dijo ella emocionada.
- No, mamá, por favor - rogó Justin. Pattie abrió un mueble y sacó un album de fotos o mejor dicho, un gran album de fotos.
Lo cogí y la acompañé a la cocina. Me senté en el taburete y empezé a ver el album, riendome de algunas fotos y sonriendo de ternura por otras mientras Pattie hacia la cena y me contaba la historia de algunas fotos. Ella se había negado a que la ayudara.
- Esa es la última foto que tengo de él - dijo. Miré la última foto del album. Esta vez el tenía el pelo más corto, y en sus brazos pude distinguir los primeros tatuajes. - Ahí fue cuando todo se descontroló. Él llegaba tarde a casa, dejó los estudios de lado - suspiró - Se metía en problemas, se pegaba con los otros chicos, empezó a fumar - ella apartó la comida del fuego. - Y debido a las constantes discusiones en casa... se fue y tuve la mayor parte de culpa de que eso pasara. Yo no quería aceptar que Jeremy tenía una doble vida. Discutí mucho con Justin por eso... y todo se desmoronó, perdí a un hijo. No lo vi en un año. Que fue cuando tu apareciste en su vida - limpió una lagrima - Fui tan estú.pida - susurró.